jueves, diciembre 08, 2005

Bukowski y sus conformistas

Este texto lo publiqué en el Ángel de Reforma hace ya cierto tiempo, pero creo que sigue siendo válido en su denunicia del peor conformismo, aquel que se hace pasar por rebelde y contestatario.


Digámoslo de una vez: lo que más me desagrada de Bukowski no son sus secreciones, flatulencias y enfermedades venéreas, sino el conformismo de sus muchos lectores. Supuestamente los vómitos, pedos y gonorreas de sus libros deberían alarmarnos, molestarnos, sacudirnos, pero resulta que aquellos que podrían alarmarse, molestarse o sacudirse con su lectura son, precisamente, los que no leen a Bukowski. Y los que no encuentran esas cosas ni alarmantes, ni molestas ni sacudidoras, son, ¡ay!, sus lectores.

Es muy difícil escribir libros que realmente nos violenten. Quizá hubo un tiempo en el que, para conseguirlo, haya sido suficiente con añadir al texto blasfemias y obscenidades. Pero cuando se acaba la censura, o cuando se llega a la edad adulta, dicho método no pasa de provocar, cuando mucho, diatribas como la que ahora mismo escribo. Lo cual no es tan desdeñable, pues estoy seguro de que más de un fanático podría encontrar (si realmente me leyera) algo perturbador en mis argumentos. El culto a Bukowski es tan irracional como otros cultos, y más numeroso que el culto, por ejemplo, a Salinger, que sin embargo se apuntó ya, al menos, una víctima célebre: John Lennon. Dicha irracionalidad se corresponde además con la supuesta falta de fé que padecen los seguidores más fervientes del culto a Bukowski: al igual que los ateos más aguerridos, no sólo creen que no creen y están dispuestos a gritarle a quien opine lo contrario, sino que lo único que les hace sentido es la total y absoluta falta de sentido. La lógica sufre cuando a un lector cualquiera le hace ilusión leer un libro cuyo mensaje último es que la ilusión es imposible. Si nada tiene sentido, ¿para qué leer a Bukowski? La única manera de defender a este escritor es negándole validez a lo que pretende decir. Aunque, como una vez me dijo en la mesa de un bar un apestoso borracho que padecía además el feo vicio de leer a Bukowski, su pretensión no era acabar con la lógica sino, sencillamente, mearse encima de ella. ¡Cómo se extraña, entonces, a un escritor como Cioran, cuyas razones pueden ser exasperantes o desoladoras, pero siempre deslumbrantes! Cioran decía más en un par de líneas que Bukowski en siete novelas: “La tristeza es un apetito que ninguna desgracia satisface.” “Sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado.”

No estoy diciendo que la literatura de Bukowski sea un montón de palabrotas juntas y ya. Hay que reconocer que este escritor se esfuerza por ofrecer un retrato fidedigno e interesante de la escoria de la sociedad. Pero ni siquiera en la elección de la escoria de la sociedad me parece que haya atinado plenamente. Sus personajes suelen ser sujetos que pueden darse el lujo de no trabajar y continuar bebiendo y drogándose, escritorzuelos, prostitutas, apostadores fracasados, etc., que comparten finalmente una serie de privilegios y una visión sumamente negativa de la sociedad norteamericana.

Me dicen que el mismo Bukowski se retrató a sí mismo en la figura de uno de sus personajes más socorridos, un tal Henri Chinaski, imaginario beodo que vive permanentemente frustrado, derrotado, desolado. Cosa harto curiosa, pues Bukowski gozó en su larga vida de fama considerable y de éxito y dinero más que suficientes. ¡Cuánto darían los lectores de Bukowski por escribir al menos un guión para una película de Hollywood, protagonizada por Mickey Rourke, como hizo su Maestro! ¡Cuánto darían por ver publicadas y traducidas a distintos idiomas hasta sus ocurrencias más banales, como le pasó a su Maestro! ¡Cuánto más por darse el lujo de beber y drogarse implacablemente y vivir hasta los 74 años, cobijados por una turba de fieles seguidores, felices de pagarles los tragos, como le pasó a su Maestro!

En alguna ocasión, Bukowski declaró, orgulloso, que había escrito su primer poema a los 35 años. Esto, y no su escatología (más ligera, por cierto, que la que se halla en ciertas cartas de Joyce o de Mozart), debería provocar cuando menos dudas acerca de sus presuntas bondades o maldades. ¿Un poeta que nunca se enfrentó al fracaso poético en la adolescencia? Mmmh.

El problema de quienes defienden a Bukowski es como el de quienes promueven su suicidio: si fueran congruentes, ya no estarían con nosotros. (Por cierto, Cioran decía “¿No es inelegante abandonar el mundo que tan gustosamente se ha puesto al servicio de nuestra tristeza?” “Sólo se suicidan los optimistas, los optimistas que ya no logran serlo. Los demás, no teniendo ninguna razón para vivir, ¿por qué la tendrían para morir?”)

Desde luego, la experiencia humana es muy vasta y la literatura tiene el destino manifiesto de expresarla en todas sus variantes. Hay libros maravillosos acerca de alcohólicos (pienso súbitamente en La leyenda del santo bebedor de Joseph Roth y en Silenciosa sirena de Jorge López Páez), y si habláramos de libros sobre personas fracasadas o extraviadas en la vida, no terminaríamos nunca. No se trata de menoscabar el derecho de un selecto grupo social a exhibir sus cuitas en libros cuyo volumen de ventas hace que los vendedores de libros (yo fui uno de ellos y pasé por lo mismo) se sonrojen cuando oyen decir que son libros para marginados o para outsiders; no se trata tampoco de impedir que la sordidez se codee con la belleza, pues como diría Rilke, ésta es apenas el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar; sino de reinstaurar en el lugar que le corresponde a la literatura que realmente conmueve, a la que realmente sacude, violenta, siembra dudas, provoca emociones y reflexiones. Si continuamos leyendo únicamente para confirmar puntos de vista que teníamos antes de comenzar a leer (como por ejemplo: “la vida es una mierda”, o “los males del mundo son culpa de EUA” o “la burguesía es un asco”), tal y como hacen la mayoría de nuestros pocos lectores, estamos desperdiciando nuestro tiempo y la oportunidad de que la lectura expanda nuestros horizontes e ilumine, siquiera un poquito, las cimas y los abismos de nuestra humanidad.

Como dije antes, al escribir en contra de la lectura de Bukowski sé que me enfrento a un culto, y que esto (y no escribir las palabras caca o verga) es lo que resulta realmente peligroso. De la misma manera, los que acuden al Zócalo a gritar ¡Viva la Revolución! o ¡Arriba el EZLN!, con ganas de vivir una experiencia peligrosa, deberían probar el método contrario, gritando ¡Muera la Revolución! o ¡Abajo el EZLN! en ciertos rincones contestatarios de la UNAM. Quienes esperan verse impactados leyendo al “rebelde” Bukowski, deberían ponerse a leer los libros de un burócrata llamado Franz Kafka que supo que el infierno no está en las cantinas sino en la condición humana.

Como ya me veo, otra vez, vilipendiado por reaccionario y elitista, vuelvo mejor a mis peligrosos libros… no, no son las obras de Lenin, ni las “valientes” confesiones de Paulo Coelho, ni los fulminantes párrafos de la Gaceta Parroquial del PRD, ni Tus zonas erróneas, ni Manual de Constelaciones ni ninguno de los que conforman la abundante literatura del conformismo profundo. Mis peligrosos libros, los que me sacuden, me violentan, me alteran, son mis clásicos, mi Cervantes, mi Biblia, mi Chéjov, mi. Éstos son los libros que me llenan de dudas, de vitalidad, de luces y sombras, los libros que me provocan escalofríos, iluminaciones, risa y llanto.

17 comentarios:

Boreal dijo...

Hola Pablo, por fin después de meses me atrevo a hacerte mis comentarios, no lo hacia porque a veces cuando te escucho hablar o leo lo que escribes, me llego a sentir tonta, pero considero que ahora si me siento un poco segura con mi opinión acerca de tu artículo.
A mi también me llega a decepcionar el nivel de autores que leen las personas, personas que creen que por ejemplo un Carlos Cuahutemoc Sánchez es transgresor, o que Bukowski sabe y escribe sobre el verdadero sufrimiento del hombre, por favor!! pero claro uno les habla de Kafka y lo primero que dicen es: que flojera, ni se le entiende, éstos comentario me hacen pensar si la sociedad mexicana en específico, le tiene miedo a pensar y al leer entre líneas y por eso prefieren los libros en donde el dolor o las relaciones personales sean un poco mas simplistas y se localicen a simple vista.
Tal vez con este cometario llegue a sonar un poco pedante y con aires de superioridad pero considero que si se van a acercar a la literatura, mínimo que sea buena literatura que les deje algo en que pensar.

Germán Diego dijo...

Nuca he leído a esta persona y bueno, no voy a hacerlo ni por huevón ni siquiera por que tu no lo digieres valla tu ya lo leíste y es obvio que no te cae, pero con la descripción que me diste simplemente ese tipo de lectura me da hueva una disculpota por no poder estar de acuerdo ni en contra pero ni idea del cuate ese, claro que como se ve ¿ni pa` cuate verdad?.
Saludos y un gusto leerte aunque hoy no entendí mucho me voy a documentar un poquitín.

Anónimo dijo...

Comparto a Chejov....pero....tambien me gusta Bukowski....que se le va a hacer!!!....
Lunaaaaa.blogia.com

utopista dijo...

Hola Pablo: Qué agradable sorpresa hallar tu blog en la red. Quiero decirte que Bukowski me gusta, pero el motivo principal por el que te escribo es que hace unos meses escribí en mi blog algo acerca de las nalgas, hoy descubro tu poenalga y un sitio donde dice que se puede copiar haciéndolo saber a su autor, hoy también copié tu poenalga en mi blog, por supuesto que dando tu crédito. Espero que no haya problema con ello. Me despido, deseo que estés bien en estas fechas ( y en las que siguen), sonriente como siempre y quiero que me saludes a tus amigos del programa de Canal 22: los admiro y me recuerdan a aquellos programas que vi en el pasado, los de Ricardo Garibay, sobre todo. ¡Salud!
H.L.

Alfredo Godínez Pérez dijo...

Wooow! Sin duda tienes razón en muchos aspectos. Ahora que acabo de leer tu texto a la memoria me viene una frase que siempre me decía Palou en una clase que dio: La literatura no resuelve dudas ni la vida al contrario es la que más dudas te deja siempre que acabas de leer una buena obra.
Efectivamente Bukowsky al parecer resuelve dudas o llega a cierto tipo de conclusiones, bien podría ser un simple escritor que tuvo el valor que muchos (ahora sus lectores) no tienen y no tuvieron: escribir sobre una vida, aunque sea la propia.
Pero en un país de escasos lectores no podemos pedir que lean a Cervantes todos, algunos lo han leído por obligación y jamás supieron de la locura que vivio Cervantes al escribir portentosa obra. Sonara a cliché, pero hay que agradecer a Bukowsky que cierto público se acerque a la literatura, sino light, si fácil. Pero sin duda muchos adoran a este escritor por la facilidad conque retrata un mundo cercano a la mayoría. Debo confesar yo he leído a Bukoesky, me gusta, pero prefiero mil veces a un Hesse o al peligroso Nietszche.
Un abrazo poblano. seguimos en contacto.
Felices fiestas navideñas y año nuevo.
Con cariño.
Alfredo G. (el que te ha invitado a que participes en un encuentro literario en Puebla por Agosto del año que nos persigue).

Rubén Don dijo...

Hola, Pablo, quizá no me recuerdes. Yo fui corresponsal de Librusa en México durante casi dos años. Tuve la oportunidad de saludarte en la FIL del 2003 en el coctel de Alfaguara. Oye, hace tiempo me recomendaron a Cioran, no hice caso y ahora que pegas fragmentos de él wuauuuu... me quedé fascinado: me gusta el viejo indecente del Buko, pero tienes razón Cioran es bárbaro!!! incluso Camus, Vian tienen una manera de reprochar la vida increible, no sólo diciendo verga o pito... Bueno, quisiera que por favor me recomendaras algo de Cioran y donde conseguirlo... finalmente quiero darte las gracias porque en La Dichosa Palabra de hace 15 días vi que recomendaron mi primera novela "La consecuencia de los días" editada por el sello de la UACM. Y creeme que de haber conocido antes de Cioran no sé cúanto me hubiese influido... saludos

Germán Diego dijo...

Feliz y prospero año año 2006.

hpons dijo...

Quiero agregar algo a tu artículo sobre Bukowski. Existe el mito, bien alimentado por lo que escribe este tipo, de que para ser escritor hay que ser un briago, un permanente "contrario y contestatario" un "rebelde del sistema" etc...

Para escribir hay que tener experiencias cabrón, si no de qué vas a escribir
Entre más chupes, cojas y más lejos llegues a puros aventones, mejor escritor serás
Vete a un cuarto en el peor barrio del centro, enamórate de una piruja, toma hasta tener delirium tremens y tendrás material para una buena novela

Sentencias de este tipo son las que pululan entre nuestros valientes estudiantes de la Facultad de Letras, me consta.
Apoyando tus ideas, me parece que en estos tiempos es mas "contrario" ser buena persona y buen ciudadano. Y al caso, también es difícil que la gente escoga bien qué leer.

muchos saludos

Luis Ricardo dijo...

Yo creo que la postura más fácil es la del juez. "Mal los que quieren vivir una experiencia extrema gritando ¡viva el ezln!" (¿de dónde sacas que vivir una experiencia extrema sea una motivación política?)

Peor Bukowsky haciéndose el rudo.

Peor acabar una discusión diciendo "me voy a leer a mis clásicos incuestionables".

Mejor me voy a leer a mis clásicos incuestionables.

Alejandro dijo...

Sin embargo es innegable que cuando se le a Bukowsky hay cierta rabia en sus escritos que no deja indemne al lector, sobre todo en su poesía, por ejemplo Manual de combate, ese poema en el que habla del oficio de poeta como una batalla, o poemas conmovedores como Hoy los mirlos están salvajes o Para jane: con todo el amor que le tuve que no fue suficiente. También es extraño leer Pequeña conversación matutina con John Fante y tratar de imaginar la admiración que este irreverente le tenía a ese otro escritor, que a su vez admiraba a otro irreverente.

Cierto que su prosa y poesía no es la mejor, y que su figura se sobrevalora en algunos círculos, pero hay atributos que es preciso rescatar, y uno de ellos es la rabia, y también la ternura, que quizás él no la vivió como la escribía, pero que al escribirla permite que otros tengan la posibilidad de vivirla.

Saludos

Patricia Aragón dijo...

Que pena escribir en el blog de alguien que admiro, y no sólo yo si no mi familia, novio... etc. Más pena aún con mi mala redacción y ortografía ... si esto no fuera suficiente, además, no estar de acuerdo con lo que en este post está escrito.

No estoy de acuerdo, aunque he leído muy poco de Bukowsky y francamente me da igual lo que escribió o dejó de escribir, por un lado, y por el otro digo abiertamente que el EZLN se me hace una tontería. No veo inconveniente alguno que si a alguien se le antoja leerlo lo lea, así como quien lee Harry Potter, Pablo Coehlo, Platón, Kafka, Sabines, Paz, etc...

No digo que sean iguales, unos exigen mucho más al lector que otros, unos me divierten más que otros, así como me niego rotundamente a leer ciertos ejemplares.

Ahora ¿Cuál es mi descontento? No lo sé, no apoyo a Bukowsky, y sin embargo si leo al burócrata, que me altera lo mismo que leer las cartas de San Pablo a quien sabe que pueblo, así como otros señores Kant, Heidegger, Paz, ... pueden desvelarme.

Hay algo en el post que simplemente me incomodó,talvez el hecho de negar, en este caso a Bukowsky el lugar dentro del selecto grupo de libros denominado “la literatura que realmente conmueve, a la que realmente sacude, violenta, siembra dudas, provoca emociones y reflexiones”.

Ilógico puesto que ya dije que no me impresiona en nada saber que las putas no quieren orejas, sino dinero, o cualquier otra recomendación que el autor pueda hacernos.

¿Rebelde sin causa? A lo mejor…

Un gran saludo, muchas gracias por escribir cosas tan interesantes y felicidades por el regreso de la dichosa...

Patty Aragón
México D.F.

patty.aragon@gmail.com

fabricadepolvo dijo...

Este blog, como dijo alguna vez en algún artículo el mismo Bukowski, "me derramó el té" (en este caso un cafecito de la sierra norte de Puebla que estaba degustando en estas mis primeras vacaciones desde hace mucho tiempo).
Me gusta Bukowski. Según tú, luego soy conformista. Aún cuando también me guste Cervantes, Dostoiewski, Kafka, Ambrose Bierce y, sobre todo y en mi top ten,Emile Michel Cioran. Supongo que hago trampa al emitir este juicio. También me molestan los lectores de un solo autor. También me jode escuchar juicios en los que se niegan todo lo demás en favor de EL AUTOR. De MI autor.
Y no creo que eso sea ser elitista. Creo que emites una opinión como cualquiera la puede emitir, más aún en este tiempo en el que se puede decir lo que sea aunque se convierta en una opinión lanzada al vacío (espero que este caso no aplique).
¿Qué fue lo que me molestó de tu post? No sé como explicarlo de manera total. Creo que primero fue el hecho de que sentí agredido mi gusto y luego que vi reflejada una injusticia con el autor que mencionas.
Soy maestro. No lo digo como si esto fuera una marca de autoridad (y menos en este país). Lo digo para poner en contexto lo que he observado en las aulas y en el gusto de los que comienzan a leer. A los chavos les encanta Bukowski. Debe ser por la inexperiencia o por la falta de referentes o porque se debe de tener un historial de lecturas para aprender a despreciarlo o, simplemente en este tiempo y en este país, porque se atreve a ponerle nombre a las obsesiones adolescentes. Uno podría argumentar que la fascinación de los púberes proviene de su casi estupidez y de su fácil e impresionable capacidad de asombro. "Son chavos", escucho que dice más de uno. Entonces por qué a mí, que ya no soy ningún chavo, me sigue gustando y sorprendiendo y colocando. Por qué La senda del perdedor me sugiere las mismas sensaciones que un Breviario de podredumbre o que un La invención de la soledad o que El jugador, y nunca lo que Madame Bovary.
Respeto a un autor que genera lectores (gente que lee, que empieza a leer, que sigue leyendo) más que a un autor que genera fans (autómatas que creen poseer la verdad: sea ésta Bukowski, el EZLN, la Revolución, el Opus Dei, o, por qué no, la cruzada Anti-Bukowski).
Estoy de acuerdo en muchas cosas que mencionas en tu post, y que creo, están más dirigidos a los fans del autor, que al autor mismo. No entiendo términos como los de "literatura fácil". ¿Qué es "lo fácil"? Es como descalificar a Eduardo Galeano o a Enrique Krauze porque sus libros son "fáciles".
El problema con Bukowski es uno, creo yo, del que no se han podido desprender los chavos de prepa, tanto como los estudiantes de letras, como los críticos literarios: no se puede diferenciar entre autor, narrador, personaje. Teóricamente parece solucionado.
Pero en la realidad calificamos a Bukowski por lo que decían (incluso él mismo) del personaje Bukowski más que por lo que en realidad era (que a todo esto ¿quién lo puede saber?). La encarnación del estereotipo occidental del "escritor maldito" persigue a su nombre y el nombre deja de ser persona para convertirse en marca y la marca ha tenido pésimos publicistas. Creo que no hay que negar, como alguno de los que comentaron tu post afirma, la lectura de un autor nomás porque a mi cuate, o a mi admirado comentarista-lector, le caga.
Leer a Bukowski creo que redituaría más que odiar a los cabeza-hueca que lo ensalzan sin (ojo) muchas veces haberlo leído.
Los fundamentalistas de Bukowski está en el mismo nivel que (y estoy hablando de los fans, no de los autores)los de García Márquez, los de Paulo Coelho, los de Nietszche, los de Guillermo Fadanelli, los de Paul Auster; si lo único que se pretende que se lea es lo que se considera neto y verdadero (aún cuando no se haya leído).
Me quedo con mi taza derramada y con la certeza de que ninguno posee la verdad absoluta (aunque no hay que negarlo, nos gustaría).
Saludos...

Pd. No conocía tu blog, pero me parece genial que exsista. Daremos vueltas por aquí.

El otro, el mismo... dijo...

Gracias a todos los que han escrito algún comentario a este artículo que buscaba, precisamente, provocar. Cuando uno hace de provocador, debe asumir riesgos y perder, hasta cierto punto, la mesura, esperando que la reacción complete el significado que, al provocar, necesariamente se está buscando.
Todos los que se tomaron el tiempo de defender aquí a Bukowski tienen algo o mucho o todo de razón. Cuando menos, al escribir aquí en protesta dejaron constancia fáctica de no ser los conformistas que mi artículo vilipendia.
Les confieso que me he tardado en escribir estas últimas palabras sobre el asunto porque me daba una flojera infinita releerme. Cometí varios errores graves, comenzando por el de meter a todos los lectores de Bukowski en el mismo saco, y terminando en el más grave de descalificar toda la literatura de un autor que, ciertamente, no he leído ni cuidadosamente ni a cabalidad. Pero no dejo de tener excusas que ustedes dirán si son o no atenuantes: el artículo fue publicado junto con otros que obviamente iban a ensalzar grandilocuentemente la obra de Bukowki y me tocaba, precisamente, dar la nota discordante; no faltan lectores con actitudes como las que describo en el artículo; y sobre todo, los rebeldes no deben adorarse como a santos, sino emularse a través de actos rebeldes. ¿Quién dijo aquella blasfemia de que las ideas de Jesucristo eran tan buenas que hubo que crear toda una Iglesia para contrarrestarlas? Creo que fue Tito Monterroso. Lo que quiero decir es la que actitud de adoración no empata bien con lo que podría llamar alguno de ustedes (yo no, por carecer de elementos y de argumentos) "espíritu bukowskiano".
Vivimos en una época tan timorata, que a veces la crítica se confunde con la censura: desde luego, ¿cómo voy yo a censurar a nadie, si carezco afortunadamente de poder, y menos que nadie a un autor que vende, como ya dije, millones de libros? (Ahora que sufrimos el fenómeno del Código da Vinci, encontramos un poco el mismo tipo de lector que critico: supuestamente, el libro revela un conocimiento "secreto"... ¿tan "secreto" es el Código como "marginal" es Bukowski?, me pregunto nuevamente sólo por reincidir en mis diatribas.)
De todas formas, acaso no sea este el lugar para tratar asuntos interesantes que se desprenden de esta nutrida correspondencia, pero vale la pena mencionarlos: la existencia de un canon (consúltese Harold Bloom y en particular su libro El canon occidental), la verdad relativa que no es lo mismo que el relativismo, la verdadera naturaleza de la rebelión, etc.
La rebelión, como ya lo he reconocido mil veces, es un activo social muy importante, porque las sociedades sin rebelión y sin crítica se estancan y son aburridas y peligrosas; pero al igual que hubo un momento en el que los jóvenes creían que la rebelión era usar jeans y escuchar rock, para descubrir más tarde que son grandes trasnacionales en búsqueda de utilidades nada rebeldes las encargadas de administrar todo lo que tiene que ver con los jeans y con el rock internacional, siempre conviene que nos preguntemos si nuestros actos conducen a una falsa crítica, a una falsa revuelta, a una falsa rebelión. Y no insisto en colocar a Bukowski a la vanguardia de la falsa rebelión, porque la falsedad o la autenticidad de ésta está en la forma en que cada uno de nosotros se enfrente al mundo. Gracias a todos.

Anónimo dijo...

Pues justo hoy llevaba en el bolso un libro de Chèjov, otro de Bukowski y otro de H.Miller y sabes? los tres me encantan. El de Bukowski es el único que tenía empezado, pero siempre llevo otro de repuesto por si lo termino, y como me pongo nerviosita decidiendo cual va a ser el siguiente, suelo llevarme dos y ya decidiré con cual empiezo en el momento exacto.
Pues eso, que he leído hoy a Bukowski, y he disfrutado mucho mucho. Y que Chèjov también me gusta aunque mi favorito es H.Miller. Maravilloso Miller...
Y que si hay por ahí algún chico que haya reído (sentirse identificado también vale)a Chinaski, disfrutado con los cuentos de ciudades frías e imperialistas y amado a Mona Miller, podría ponerse en contacto conmigo a ver qué pasa.

El Poeta Bohemio dijo...

¿Saben qué? Las personas estamos tan mal de la cabeza por culpa de este señor, Bukowski. Es un genio. Antes he leído en otro blog la inmensa capacidad que tenía este señor para manipular, y es cierto. Bukowski es realmente magnífico. Sinceramente pienso que está ideado para adolescentes rebeldes (será que todavía me considero uno)y creo que es menospreciado de una manera alertadora. En el anterior post que he leído beneficiaban a Kerouac. Yo pienso que este último es más Einstein, pero Bukowski es más Picasso... y como a mí siempre me ha gustado más lo artístico que lo "matemático" (por decirlo de alguna manera) me quedo con el viejo verde.

Y sí, soy un pésimo imitador de este sucio tipo. Soy El Poeta Bohemio.

EfeR Soto dijo...

Bukowski me agrada, me cae bien... no se que pasaria si me viera,,, no es q sea borracho,,, -el cartero- es uno de los libros que he leido sin detenerme...

Anónimo dijo...

No soy fan de Bukowski, pero creo que pasa por alto el aspecto comercial que tanto influye para que un autor se convierta en escritor de culto.

¿Qué tanta influencia tienen las editoriales que saben capitalizar el éxito de autores extranjeros?

Por otro lado leo el titulo de su blog como la mejor forma de justificar el subempleo que usted ejerce en la televisión comercial. Donde sabe que lo que menos importa es la calidad de contenidos. Acomodan su programa en horarios donde los compromisos comerciales no sean arriesgados. Y al mismo tiempo abarcan a un público supuestamente desestimado.

Entonces ¿La “cultura” no se convierte entonces en un producto comercializable?

Y por último no olvido que usted condujo el programa televisivo que siguió al Presidente Fox hasta Guanajuato para presenciar el grito. Supongo que usted no niega la nula inteligencia de este hombre. Que nunca en su vida leera a Cioran y mucho menos a Bukowski. Eso lo debería de ofender mas que los fans atribulados...

Atte: Erick Crespo