<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576</id><updated>2011-09-13T00:27:39.634-07:00</updated><category term='Daniel Samper &quot;Margarito Ledezma&quot; &quot;Versos chuecos&quot; &quot;Pablo Boullosa&quot;'/><category term='Boullosa'/><category term='Amat'/><category term='Albatros'/><title type='text'>La caja idiota quiere dejar de serlo...</title><subtitle type='html'>La literatura y la televisión son como el agua y el aceite: líquidos. Algunos de los textos que aparecen aquí fueron escritos para la televisión o para el periódico, es decir, para el olvido.


Pablo Boullosa</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>26</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-2461414663642641455</id><published>2008-05-25T12:20:00.000-07:00</published><updated>2008-05-25T12:22:42.941-07:00</updated><title type='text'>El alcohol de los días</title><content type='html'>Mi primer contacto con el sabor del alcohol se lo debo a “esa roja metáfora de la sangre de Cristo”, es decir, al vino tinto. En la casa en la que pasé mi infancia, no recuerdo que se haya servido vino ni ningún otro licor jamás, pero en alguna ocasión remota, en una comida casi tumultuosa, en el jardín de no puedo saber quién, un señor ya mayor, quizá un muchacho de 20 años que entonces me parecía a mí un señor ya mayor, me pidió que me acercara a su mesa para que probara el vino y diera mi opinión. Otros adultos amigos suyos reían pero yo obedecí; tomé la alta copa de cristal y sin temor ni convicción, le di un gran trago al vino. En mi opinión era asqueroso, pero fue inolvidable. Como beber un concentrado de óxido y lento fuego. Además, había algo tan extraño en que un señor adulto me pidiera mi opinión respecto a cualquier cosa, que intuí que debía guardar silencio sobre el episodio. Fue como si, a mis seis o siete años, ya hubiera pecado con el alcohol.&lt;br /&gt; Mi padre no bebía ni una gota. Cualquiera hubiera dicho que era un ex-alcohólico o que era hijo de un alcohólico o que tenía motivos personales de sobra para odiar el alcohol; sólo era un fanático (de la salud). Pero recibía, cada fin de año, invariablemente, una caja con botellas de whisky que simplemente se dejaban envejecer en un clóset. ¿Qué clase de amigo no se olvida jamás de enviarte tu regalo? ¿Qué clase de amigo te regala siempre la misma cosa, sin poderse imaginar que no la aprecias? ¿Qué clase de amigo ignora tan cabalmente tus gustos? Esa clase de amigo tenía y tiene un nombre, que yo entonces ni siquiera sospechaba: proveedor. Como en Don Proveedor Sánchez Garrido, para servirle.&lt;br /&gt; Cada año, religiosamente, se iban acumulando las botellas de whisky cuya marca hace pensar, si es que la afición a esa marca no ha sido excesiva y todavía se puede pensar, en un equipo de balompié de Guadalajara. El rebaño etílico no se salía jamás de su corral de cartón, y así el mundo abstemio siguió su curso hasta que un día se extravió una oveja. La mujer de mi padre culpó a la muchacha, y la muchacha a la mujer de mi padre. Se otorgó la razón a la mujer de mi padre. Salud.&lt;br /&gt; La oveja extraviada nunca apareció. Ni tampoco ninguna de las que el tiempo, implacablemente, dejó que se extraviaran.&lt;br /&gt; Había algo raro en el alcohol, una contradicción que yo percibía y que alcanzaba a formularme con cierta claridad. Por un lado, beberlo era algo malo, un acto deplorable al que sólo se rebajaban los insensatos vástagos de otras familias. Los pobres, tenía entendido, los pobres no debían ganar más dinero porque lo único que harían sería malgastarlo en alcohol. Los ricos podían darse ese lujo, pero su calidad moral se deterioraba con cada copa. Para un Boullosa, consumir bebidas espirituosas habría sido impensable, como renunciar a la lengua o al calzado o a la frustración.&lt;br /&gt; Por otro lado, había un nexo con lo sagrado que iba más allá del gusto de Nuestro Señor por las metáforas, las parábolas y la literatura. Lo había visto y no albergaba la menor duda: el señor cura bebía vino después de repartir hostias secas entre los feligreses: el Cuerpo de Cristo. Su Sangre estaba reservada sólo para el sacerdote.&lt;br /&gt; Estas impresiones encontradas me conducían naturalmente a una pregunta maniquea. Para un niño, la vida es como un mal cuento o una buena telenovela: hay cosas buenas hechas por buenísimas personas, y cosas malas hechas por malísimas personas, y no hay nada en medio. Así que me preguntaba: ¿el vino era algo bueno, o algo malo? ¿Habría que prohibirlo, o promoverlo? ¿Nos contaminaba, o nos purificaba? ¿Nos condenaba, o nos salvaba?&lt;br /&gt; El tiempo me daría la respuesta, en sangre y carne propias.&lt;br /&gt; Mi primer empleo se lo debo al alcohol. Mi tío Gustavo ocupaba un cargo muy importante en una empresa norteamericana que producía licores, famosa por elaborar cierto ron de altura y porque el vodka está hecho de grano. Una de las cosas que más me asombraba de su trabajo, era que al parecer todas las mañanas se detenía camino de su oficina a probar, en vasos que estaban reservados sólo para él, el alcohol producido en la destilería. Abría una llavecita y una tubería muy fina le llenaba el vaso. Bebía con solemnidad, como si rindiera culto a un producto cuyo destino final estaría vinculado a las alegrías y desgracias de la sedienta humanidad.&lt;br /&gt;Un vago aroma a hospital me rodeaba mientras ejecutaba las tareas propias de un niño que trabaja en sus vacaciones, manejando la fotocopiadora, contando etiquetas, llenando formas, aprendiendo a usar el torno, llevando documentos y estorbando un poco aquí y allá. La admiración que sentía por mi tío crecía al comprobar el hábil manejo de su agenda; sus saludables horarios, de mucho menos de ocho horas diarias, me permitían seguirlo y encariñarme con él. Todavía hoy lo admiro cuando afirma, con más humor que nostalgia: “Fui alcohólico mientras me pagaron por serlo; dejé el alcohol cuando tuve que empezar a pagar por él”.&lt;br /&gt; Haciendo caso omiso de dos o tres vodkas que consumí en inocuas fiestas de adolescentes imberbes, y de algunos horripilantes encuentros cercanos del tercer tipo con vino blanco dizque del Rhin (más probablemente del aserrín), no volví a enfrentarme realmente con el alcohol sino muchos años después. Desde luego que al crecer tuve oportunidades de sobra para conocer toda suerte de borrachos, pero la cosa no se tornó seria hasta que mi hermana y mi cuñado me invitaron a trabajar con ellos en un pequeño teatro bar.&lt;br /&gt; Teníamos como política no servir alcohol a personas ya demasiado alcoholizadas, no fuera a ser que al encender un cigarro ellas mismas ardieran como mechas bañadas en petróleo. Tampoco servíamos botellas a grupos menores de tres personas, aunque he sido testigo de cómo en grupos mucho más numerosos un sólo ebrio puede monopolizar el trago de una manera que haría sentir vergüenza a Bill Gates o a Carlos Slim (por lo de la práctica monopólica, se entiende). Desde luego, estas políticas hacían más por aliviar nuestra conciencia culposa que por evitar realmente que aquellos que quisieran beber estúpidamente lo hicieran. Era como realizar una y otra vez pruebas de campo con aquella ley desprendida de la de Murphy según la cual no hay nada a prueba de estúpidos, ya que éstos son muy ingeniosos. Tampoco creo que sea posible manejar un bar a prueba de bebedores estúpidos, ya que estos son muy abundantes. Más abundantes que ingeniosos, a decir verdad.&lt;br /&gt; En el bar volví a encontrarme con una buena afinidad entre alcohol y sacerdocio: el cantinero debe escuchar a los parroquianos, nunca mejor dicho, como el pastor a sus ovejas. No sé si como sacerdote la impresión sea la misma, pero como cantinero puedo decir que la inmensa mayoría de las ovejas están descarriadas, al grado que uno se pregunta si habrá ovejas que no estén descarriadas o si es posible hablar, salvo en términos meramente hipotéticos, de la existencia misma de carriles o de caminos virtuosos o al menos correctos.&lt;br /&gt; Debo a todos esos bebedores, desde los meramente ocasionales hasta los decididamente temulentos, ebrios o dipsómanos, mi primera y acaso última prosperidad económica. Para un joven mesero, tener algunos miles de pesos en propinas puede ser más fortuna que para un hombre casado y con hijos un salario de ejecutivo. No en vano mis colegas y yo cuidamos a tantos bebedores, escuchando sus necedades casi infinitas y ponderando sus breves aunque esporádicos relámpagos de lucidez abismal. No en vano limpiamos sus vasos, sus mesas, sus ceniceros y sus demás porquerías, comportándonos al respecto contra natura, pues lo lógico habría sido renunciar a los tres meses y no a los diez años, como yo lo hice. Tuve de santo no sólo la paciencia, sino el temor a los cielos que yo dirigía más vulgarmente al desempleo terrenal. Hablo de los años de las crisis constantes, que sólo podían empeorar y que de alguna manera cesaron o más bien se interrumpieron, dejando a tantos con una profunda nostalgia por todo lo que nos llevó a esas crisis en primer lugar. Recuerdo algo atroz: en los peores momentos del país, cuando el asesinato de Luis Donaldo Colosio o El Error de Diciembre, por ejemplo, la gente bebía más. Como si hubiera una necesidad de evadir la realidad, pese a que esa evasión no hiciera más que empeorarla. En fin.&lt;br /&gt; Debo al alcohol lo que, de una forma meramente doméstica, podría llamar mi celebridad. Mi primer programa de televisión más o menos exitoso, desde luego en la escala reducida de mis posibilidades e intereses, fue La barra de letras. Yo había fracasado rotundamente con El gimnasio: texto, sudor y páginas, cuya idea central era la de meter a unos intelectuales en el menos intelectual de los escenarios posibles, un gimnasio de músculos, haciendo evidente que la idea del intelectual débil no pasa de ser tan sólo una caricatura. Después de todo, Platón era el apodo que se le daba a un chico extraordinariamente listo debido a sus enormes omóplatos, y no pocas escuelas e institutos de enseñanza de otras latitudes se llaman gimnasios. El caso es que, después de El gimnasio…, Enrique Strauss me dio la oportunidad de retomar mi antiguo oficio de cantinero y potenciarlo al máximo en La barra de letras, un pequeño bar televisivo, con invitados intelectuales que entre una copa de vino y otra, respondían las preguntas y comentarios de los televidentes. Ahí estaba yo, otra vez, abstemio casi radical, con un mandil y una botella de vino o tinta que servía generosamente en las copas de mis invitados, y mucho más parcamente en la mía propia, a veces llena en realidad de una jarabe para la tos o un indistinguible mosto, que un fabricante irrespetuoso vendía como “jugo de uva”. El emborrachador de inocentes en Coyoacán se convirtió en el emborrachador de intelectuales en Canal 22. Qué trayectoria tan humillante, pero alguien tenía que seguir ese camino: yo, el descarrilado. El oveja perdido.&lt;br /&gt; Comencé citando un verso de Jorge Luis Borges: “una roja metáfora de la sangre de Cristo”. Cosa curiosa, los escritores que más han amado a la bebida, entregándose a ella sin vacilaciones, casi nunca han necesitado ensalzarla en sus escritos. Poe, Faulkner, Joyce, Hemingway, Capote, Dylan Thomas (“un alcohólico es alguien desagradable, que bebe tanto como tú”), por mencionar sólo a algunos anglosajones, dijeron pocas cosas memorables sobre el alcohol, aunque le hayan entregado la mitad o más de su cuerpo y de su vida. Acaso esté reservado sólo para los que bebemos con moderación, el elogio del vino, la cerveza, y la suma variopinta de los licores terrestres. Repitamos con Borges:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  En tu cristal que vive nuestros ojos han visto&lt;br /&gt;  Una roja metáfora de la sangre de Cristo.&lt;br /&gt;  ...&lt;br /&gt;  Vino del mutuo amor o la roja pelea,&lt;br /&gt;  Algún día te llamaré. Que así sea.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-2461414663642641455?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/2461414663642641455/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=2461414663642641455' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/2461414663642641455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/2461414663642641455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2008/05/el-alcohol-de-los-das.html' title='El alcohol de los días'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-3881162535813913475</id><published>2008-04-20T20:28:00.000-07:00</published><updated>2008-04-20T20:54:37.011-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;     &lt;span style="font-size:130%;"&gt;           La tina&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;La primera vez que vi llorar a mi padre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;mi hermana y yo estábamos en la tina,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;y él vino y nos dijo que su padre,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;el enorme señor de rojas narices que nos llamaba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;sus “gorriones”,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;había muerto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Recuerdo las manchas de óxido&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;en la porcelana, el áspero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;paño para lavarnos que me gustaba ponerme en la cabeza,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;y el fondo de la tina decorado con flores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;El agua que había estado caliente&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;de pronto se enfrió&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;en mis hombros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Hundí mi cabeza para poder llorar yo misma,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;bajo el agua, donde las lágrimas no cuentan&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;porque no pueden ser vistas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;ni oídas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Tanya Huntington&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Versión libre de PB)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-3881162535813913475?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/3881162535813913475/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=3881162535813913475' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/3881162535813913475'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/3881162535813913475'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2008/04/la-tina-la-primera-vez-que-vi-llorar-mi.html' title=''/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-3708064790754941534</id><published>2008-01-08T13:39:00.000-08:00</published><updated>2008-01-08T13:45:54.902-08:00</updated><title type='text'>Diario de lecturas</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family: verdana;"&gt;A todos los que me preguntan qué les recomiendo leer, les tengo una respuesta más sincera: en lugar de decirles qué leería si yo fuera ustedes, les voy a decir qué es lo que yo mismo leo (o como diría cierto personaje de Mafalda, "qué es lo que yo leería si yo fuera yo"). ¿No es bastante más cristiano esto de "no hacer a otros lo que no quieres que te hagan a ti"?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="font-weight: bold; font-family: verdana;" href="http://diariodelecturaspabloboullosa.blogspot.com/"&gt;Diario de lecturas&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-3708064790754941534?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://diariodelecturaspabloboullosa.blogspot.com/' title='Diario de lecturas'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/3708064790754941534/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=3708064790754941534' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/3708064790754941534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/3708064790754941534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2008/01/diario-de-lecturas.html' title='Diario de lecturas'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-3843259551618212564</id><published>2008-01-08T13:14:00.000-08:00</published><updated>2008-01-08T13:37:27.312-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Daniel Samper &quot;Margarito Ledezma&quot; &quot;Versos chuecos&quot; &quot;Pablo Boullosa&quot;'/><title type='text'>Carta a Daniel Samper Pizano...</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Daniel Samper Pizano, escritor, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, autor de novelas y libros de humor, antólogo de Quevedo. Le escribí a propósito de su libro &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Versos chuecos. Las mejores peores poesías de la lengua española,&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; publicado por Aguilar en Colombia. (Alfaguara importó algunos ejemplares a México.)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Estimado Daniel,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Soy &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Pablo Boullosa&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;, de México. En diciembre nos hiciste el inmenso favor de participar en nuestro programa de televisión. Te hice entonces una promesa, y bueno, lo prometido es &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;s&gt;&lt;span lang="ES-MX"&gt;deuda&lt;/span&gt;&lt;/s&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; duda. No sé qué tan pertinentes sean estas dos notas bibliográficas y los versos que siguen: ¿serán suficientemente chuecos? ¿O estaré perdiendo el sentido del mal gusto?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;1. El primero de los libros:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-MX"&gt;Very bad poetry&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Edited by Kathryn Petras y Ross Petras (&lt;i&gt;sobre estas petras edificaré mi iglesia&lt;/i&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Vintage books.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En este libro se encuentran joyas como &lt;i&gt;Ode to the Mammoth Cheese, An elegy to a dissected puppy, My last tooth, On two soldiers killing one another for a groat, The science of geology, More care for the neck than for the intelect, Lines written for a friend on the death of his brother caused by a railway train running over him whilst he was in a state of inebriation, &lt;/i&gt;etc.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Dos ejemplos. El primero, de Francis Saltus Saltus:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="margin-left: 70.8pt;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;A circus master speaks to the clowns&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                &lt;p style="margin-left: 70.8pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Come! show your jolly tricks, and be possessed&lt;br /&gt;        Like Devils with mad laugther!&lt;br /&gt;        What are you crying after?&lt;br /&gt;&lt;i&gt;        Your child is dead?&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; Bah! Jump right in the ring.&lt;br /&gt;    A whinning clown forsooth's a silly thing.&lt;br /&gt;        Turn twenty hand-springs right away&lt;br /&gt;        Or else, by God! I'll stop your pay.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;El segundo, de un tal Gordon Coogler:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="margin-left: 70.8pt;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;How strange are dreams&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-left: 70.8pt;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p style="margin-left: 70.8pt;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;How strange are dreams! I dreamed the other night&lt;br /&gt;                A dream that made me tremble,&lt;br /&gt;                    Not with fear, but with a kind of strange reality;&lt;br /&gt;                            My supper, though late, consisted of no cheese.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-MX"&gt;Very bad poetry&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; se consigue sin problemas en Amazon.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;2. El segundo de los libros que quiero recomendarte no trae muchos poemas pero su lectura, si exagero, podría decir que es casi tan regocijante como la de tus &lt;i&gt;Versos chuecos &lt;/i&gt;(palabras claves de la frase anterior: &lt;i&gt;exagero&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;casi&lt;/i&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-MX"&gt;Vituperio y algún elogio de la errata,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; de José Esteban. Editorial Renacimiento, España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo busco en Casa del libro y encuentro una de esas cosas inteligentes que sólo puede hacer un cerebro electrónico: el sistema ofrece en oferta este libro y &lt;i&gt;Errata&lt;/i&gt;, de George Steiner, como si naturalmente el lector de uno de estos títulos se fuera a interesar en el otro. Válgame. Eso sólo puede ocurrir antinaturalmente, como en mi caso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;      &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;3. Versos populares mexicanos alguna vez citados por Gabriel Zaid:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;En un árbol de aguacate&lt;br /&gt;me encontré un jabón Colgate:&lt;br /&gt;— ¿Te quieres bañar con él?&lt;br /&gt;— Nel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;— Alza la capa y escápate tú.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;Colgate es una marca de jabón, muy común en México. "Nel" es la forma que usaban los chicos rebeldes de los 60's y 70's para decir "no". Zaid afirma que se trata de un muy buen poema. Sí, es bueno, pero ¿es chueco?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;4. Dos poemas de Margarito Ledezma. Creo haberte comentado que este poeta se dedicó a escribir poesía con un gran sentido del humor desgraciadamente voluntario (no por nada firmaba sus libros como Humorista Involuntario).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span style="font-variant: small-caps;font-size:100%;" lang="ES-MX" &gt;Mis otros perros&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                    &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Para todos los perros que he tenido&lt;br /&gt;y para los que supongo que más tarde he de tener,&lt;br /&gt;es para mí un verdadero placer&lt;br /&gt;dedicarles este agradable corrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque el perro es el amigo del hombre&lt;br /&gt;y de toda la humanidad,&lt;br /&gt;y bien vale su cariñosa amistad&lt;br /&gt;que de flores y versos el camino se le alfombre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;            &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Porque si no nos preocupamos de su vida&lt;br /&gt;y no tratamos de tenerlo grato,&lt;br /&gt;nos puede dar un mal rato,&lt;br /&gt;pegándonos una fuerte mordida&lt;br /&gt;o arrancándonos la suela de un zapato.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;          &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Trátenlo, pues, con buena voluntad,&lt;br /&gt;aunque le tengan algo de recelo,&lt;br /&gt;y, sin dejar de alzarle pelo,&lt;br /&gt;búsquenle una buena conformidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;              &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Y por eso a todos los perros amigos&lt;br /&gt;gustoso les dedico esta merecida poesía,&lt;br /&gt;pues es muy posible que se llegue algún día&lt;br /&gt;en que todos seamos valiosos testigos.&lt;br /&gt;¿Testigos de qué? — ¡Pues de qué ha de ser!&lt;br /&gt;De todas las cosas que puedan suceder.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="margin-left: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-variant: small-caps;font-size:100%;" lang="ES-MX" &gt;Nota. —&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; Ni de chanza llegué yo a pensar que me fuera a salir tan bonito este Cantar de Perros. Si lo he sabido mejor le pongo Cantar de otra cosa. Aunque, pensándolo bien, el perro es un animal muy inteligente y agradecido, que yo creo que sólo le faltó un grado para ser gente, y está bien ponerlo en letras de molde. Lo que sí no me gustó nadita fue que la persona que me hizo el favor de corregirme esta bonita poesía tuvo la bondad de quitarle un perro pinto, un amamellado y otro color ceniza que yo le había puesto, porque esos son los perros que me acuerdo de haber tenido en mi vida, aparte de otros que no me acuerdo; pero la persona, creyendo que yo no la oía, dijo que ya eran muchos perros y que con los tres que dejó era más que bastante, y hasta me parece que todavía le parecieron muchos, según la cara que hizo. Yo tuve que aguantarme por no tener una diferencia con tan bondadosa persona; pero siempre no dejé de sentir algo feo. Aunque, por otra parte, puede que hasta bien haya salido. A ver si así escarmiento y se me quita la maña. ¡Quien me lo manda por andar de ofrecido, dando a corregir mis poesías! De repente hasta se me afigura que me cuadra más como yo las hago. Pero, siempre quién sabe, puede que mejor convenga pensarlo bien y no hacer las cosas al aventón y a lo que salgan, porque después andamos con los arrepentimientos y las dispensas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;(Ojo, Daniel: la nota anterior es desde luego del propio Margarito Ledesma, que solía comentar sus poemas para construir un retrato más divertido del inspirado bardo.)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span style="font-variant: small-caps;font-size:100%;" lang="ES-MX" &gt;O tempora! O mores!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                        &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-MX"&gt;También este letrero es consejo de don Nacho el de la Botica.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 141.6pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;No sé por qué será, pero estoy viendo&lt;br /&gt;que las novias se están despercudiendo&lt;br /&gt;y no platican ya por el balcón;&lt;br /&gt;sino que, sin decir ni agua va,&lt;br /&gt;ni tampoco avisarle a su mamá,&lt;br /&gt;se van con el novio al Estación&lt;br /&gt;y allí platican sin interrupción&lt;br /&gt;hasta que oyen que suena la oración&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;         de la noche.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                  &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Tampoco sé por qué, pero he notado&lt;br /&gt;que las viejas y jóvenes han dado&lt;br /&gt;en andar chupe y chupe sin parar,&lt;br /&gt;y que traen el cigarro entre los dedos&lt;br /&gt;y, al estar platicando sus enredos,&lt;br /&gt;no dejan ni un momento de chupar,&lt;br /&gt;ni tampoco dejan de murmurar;&lt;br /&gt;sino que todo es hablar y hablar&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;                  de la gente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                    &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Tampoco hallo por qué, pero yo he oído&lt;br /&gt;que en vez de aquel tan agradable ruido&lt;br /&gt;que en las noches había en la población,&lt;br /&gt;pues tocaban guitarras, bandolinas&lt;br /&gt;y pianos y bandurrias y ocarinas&lt;br /&gt;y a veces hasta un dulce bandolón;&lt;br /&gt;sólo se oyen los gritos destemplados&lt;br /&gt;de esos roncos fonógrafos rayados&lt;br /&gt;que gritan cual furiosos condenados,&lt;br /&gt;&lt;span&gt;                  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;sin parar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;                  &lt;p style="margin-left: 106.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Tampoco hallo el motivo de otras cosas&lt;br /&gt;muy extrañas, muy raras y curiosas&lt;br /&gt;que veo, que noto y oigo en el lugar,&lt;br /&gt;que me hacen ver que todo está cambiando,&lt;br /&gt;que poco a poco vamos caminando&lt;br /&gt;sin saber dónde iremos a parar&lt;br /&gt;si en el la orilla de algún profundo mar&lt;br /&gt;o en algún apestoso muladar&lt;br /&gt;&lt;span&gt;                   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;o dónde.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;              &lt;p style="margin-left: 35.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-variant: small-caps;font-size:100%;" lang="ES-MX" &gt;Nota. —&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; Mucho les recomiendo se fijen en los estrangotes.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-variant: small-caps;font-size:100%;" lang="ES-MX" &gt;Otra. —&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; La verdad, ya no me están cuadrando muchote los consejos y las ayudadas de don Nacho el de la Botica, pues, además de que es muy mandón, como si el libro fuera suyo, mucho me estoy recelando que los letreros que me aconseja no estén bien, pues el otro día unos muchachos me gritaron desde detrás de una esquina: "¡Adiós, Becleriano! ¿Dónde dejaste el Gloria Munde?"&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-variant: small-caps;font-size:100%;" lang="ES-MX" &gt;Nota del editor. —&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; Me permito recordar a los lectores que, entre las composiciones de esta obra, hay una que lleva el título de &lt;span style="font-variant: small-caps;"&gt;Becqueriana&lt;/span&gt; y otra el de &lt;span style="font-variant: small-caps;"&gt;Sic transit gloria mundi&lt;/span&gt;, sugeridos ambos por don Nacho. Seguramente que a ellas se refiere el señor Ledesma en la nota anterior.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;              &lt;p&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Los libros de Margarito Ledesma, desgraciadamente, no se consiguen ya en ninguna parte. Yo encontré un ejemplar de sus &lt;span style="font-variant: small-caps;"&gt;Poesías&lt;/span&gt;, publicado en 1952, en una librería de viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá nada, Daniel, de este larguísimo correo electrónico te será útil para una nueva edición de tus &lt;i&gt;Versos chuecos&lt;/i&gt;. Pero tengo la certeza de que al menos algunas frases te habrán parecido divertidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te mando un abrazo y mis mejores deseos para ti y para Pilar,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cordialmente,&lt;br /&gt;&lt;span&gt;         &lt;/span&gt;o dónde,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:100%;"&gt;Pablo  Boullosa&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-3843259551618212564?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/3843259551618212564/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=3843259551618212564' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/3843259551618212564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/3843259551618212564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2008/01/carta-daniel-samper-pizano.html' title='Carta a Daniel Samper Pizano...'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-117062240958098537</id><published>2007-02-04T12:53:00.000-08:00</published><updated>2008-01-03T17:44:52.394-08:00</updated><title type='text'>El pedagogo</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El siguiente poema, traducido por Octavio Paz, es de un poeta hindú cuyo nombre no conocemos; fue escrito entre los siglos VIII y XI y recogido en una antología del mismo siglo XI. Muchos siglos han pasado pero ilustra estupendamente los problemas de que ha tratado este blog los últimos días&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;     No llevo cadenas&lt;br /&gt;doradas como la luna de otoño;&lt;br /&gt;no conozco el sabor de los labios&lt;br /&gt;de una muchacha tierna y tímida;&lt;br /&gt;no gané, con la espada o la pluma,&lt;br /&gt;fama en las galerías del tiempo:&lt;br /&gt;gasté mi vida en ruinosos colegios&lt;br /&gt;enseñando a muchachos díscolos y traviesos.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-117062240958098537?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/117062240958098537/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=117062240958098537' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/117062240958098537'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/117062240958098537'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2007/02/el-pedagogo.html' title='El pedagogo'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-116946016062940037</id><published>2007-01-22T02:02:00.000-08:00</published><updated>2009-10-27T10:32:36.876-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amat'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Albatros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Boullosa'/><title type='text'>El Albatros</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';"  lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';"  lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';"  lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';"  lang="ES-MX"&gt;&lt;span style="border-bottom: 1px dotted red;"&gt;&lt;em&gt;Hace unos días los periódicos dieron la noticia del cierre del Albatros&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt; (&lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/81731.html"&gt;&lt;em&gt;http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/81731.html&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;).&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt; &lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style="border-bottom: 1px dotted red;"&gt;Estudié&lt;/span&gt; en el Centro Educativo Albatros durante seis años, de cuarto de primaria a tercero de secundaria. Fui un buen alumno, inclusive sobresaliente: creo que ningún otro deseaba tanto como yo la aprobación de sus maestras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Desde que entré al Albatros mi sensación fue constantemente de zozobra: me sentía rodeado de personas ricas, hermosas, soberbias y poderosas, capaces de destruirme sólo por capricho, arruinar a mi familia, golpearme, ridiculizarme. Mis buenas calificaciones no eran más que un frágil escudo contra un ambiente que yo imaginaba más hostil de lo que en realidad debió haber sido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Mi padre se quejaba amargamente del altísimo costo de las colegiaturas. (¿Por qué entonces no me enviaba a una escuela más barata?, pensaba yo, incapaz de comprender su dimensión sacrificada.) Todos mis compañeros vestían mejor, eran más blancos y más alegres, tenían juguetes más interesantes y sofisticados, y les bastaba con pasar sus materias para que los premiaran con viajes a Disneylandia o a Miami. Sus padres eran empresarios y políticos, o sencillamente herederos de empresarios y políticos. El mío era un débil y nervioso empleado. Me sentía miserable, e intentaba sobrevivir en aquel ambiente obteniendo las mejores calificaciones. En dos o tres ocasiones sufrí estallidos de rabia, más o menos alarmantes, meros chispazos de la frustración y la impotencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;El Albatros prosperaba en aquella época. Las instalaciones se ampliaban y modernizaban. Los automóviles se estorbaban al entrar y al salir, y los alumnos abarrotábamos no solamente los salones, sino los amplios jardines a la hora del recreo, la cancha de futbol durante los campeonatos, las canchas de basquetbol y de voleibol y la pista de atletismo a la hora de deportes. La escuela era un hormiguero (si bien el único que creía sentirse una hormiga era yo, los demás lo parecían considerados en conjunto y a lo lejos) y recuerdo el olor a pipí en los baños de la Sección Maternal, el sudor de mis compañeros al regreso de los descansos, y los perfumes exagerados y maravillosos de las jóvenes mayores que ingresaban apenas a la Universidad del Nuevo Mundo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Algunos eran aún más ricos y poderosos que el resto: los influyentes. Por ejemplo, una muchacha (claro que llamarla así habría sido como escupir en la hostia: sólo las mujeres pobres podían ser “muchachas”, y las muchachas ricas no eran muchachas sino “niñas”), es decir, una “niña” muy atractiva de la preparatoria se hizo novia del hijo de Durazo, el temible jefe de la policía del Distrito Federal. El novio iba a buscarla algunas veces, manejando una motocicleta o un auto deportivo, rodeado de varios otros automóviles con guaruras. El tránsito se colapsaba para abrirles paso, y los papás de los demás alumnos se quejaban amarga pero privadamente, porque en aquel entonces nadie se atrevía a protestar, y los periódicos eran tan censurados y aburridos que la gente que discutía de política sólo abordaba temas internacionales. Algo ha cambiado nuestro país en veintitantos años.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;En el Albatros tomé un par de talleres inusitados: esgrima y mecanografía. Recuerdo bien el peso del florete sobre mi mano, y alguna frase en francés, al parecer la lengua oficial de la disciplina (y de los tres mosqueteros). Y también recuerdo a mi maestra de mecanografía, una de las pocas maestras de la escuela que no era precisamente joven, cuyos zapatos de tacón se hundían en el jardín y pedía siempre el apoyo de algún hombre para atravesarlo y llegar al saloncito donde los maestros tomaban café y se quejaban de nosotros. Los ejercicios mecanográficos a que nos sometía (aja, eje, aja; ropa alto puso tapo atar dedo kilo tipo tiña rata peña seña ropa) eran más relevantes que algunos de los poemas que he leído en los últimos años.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;Ya dije que me esforzaba enormemente por agradar al lado digamos maternal de mis maestras. Pero recibí también lecciones estupendas de literatura (me dio clases Marcela Fuentes Beráin), y pateé el balón tantas veces que estoy seguro de haberme sentido dichoso durante muchos momentos. Y jamás olvidaré ni mis primeros cuadernos de la escuela, a los que debíamos hacer el margen con una regla y una pluma roja, ni la sonrisa de mi maestra de Matemáticas en cuarto de primaria, que me hizo resolver todo tipo de quebrados y operaciones con punto decimal, al grado de que hoy mismo puedo sumar 8/32 + 21/6 con rapidez (= 3 3/4). Y cuando ya tenía quince años, seis años después, la directora de Secundaria, María Luisa si no recuerdo mal su nombre, tuvo la sensibilidad como para hacerme entender cordialmente que mi futuro no estaba necesariamente en el Albatros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;El director se llamaba Guillermo Amat y todos, inclusive los más amenazantes alumnos, le temíamos y le admirábamos (en ese orden). Sólo una vez, por casualidad, me dirigió unas palabras que me parecieron afectuosas y me hicieron dudar de su reputación implacable. Supongo que era una cosa buena que los alumnos tuviéramos, si no temor de Dios, por lo menos sí miedito del director de la escuela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Yo venía de una escuela vulgarmente hipócrita y confesional. En Albatros no había clases de catecismo y muchos de mis compañeros eran judíos. Pero había por ahí un sacerdote español gordito y dizque simpático, que de vez en cuando nos dirigía unas palabras, menos impactantes que las de la doctora que nos dio dos o tres clases de educación sexual. En una de estas clases que más bien deberían llamarse de higiene sexual (pues si nuestra actividad sexual dependiera de las clases, no dominaríamos hoy el planeta), un compañero no pudo resistir la brutalidad de la información y devolvió el estómago: todos nos reímos de él, aunque admitíamos que había algo ligeramente asqueroso en el asunto. El mismo compañero tenía mala suerte: otro, de origen alemán, le rompió los dientes con un borrador, objeto que había lanzado con la intención de pegar en otro blanco, menos frágil y más afortunado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Unas palabras sobre el sacerdote. Un día nos reunió en un salón para decirnos que él comprendía perfectamente la situación por la que pasábamos los alumnos de segundo de secundaria, nuestras mayores preocupaciones y nuestros pensamientos más íntimos. Creí que también nos hablaría sobre el sexo, en especial sobre el sexo opuesto, porque francamente no hay otra cosa que a uno le preocupe más a esa edad, pero resultó que el pobre cura creía que la causa de nuestros sufrimientos era la duda tenaz respecto a que si nuestros padres eran auténticos o bien éramos fruto de una secreta adopción. Salvo el pobre cura, que seguramente dudaba sobre si su Padre en los Cielos lo era o no, no creo que ninguno de nosotros tuviera semejante tipo de preocupaciones. A mí, que sufría de acné (todavía lo sufro, a mi proterva edad), me preocupaba mucho más conocer la relación exacta entre la piel y la masturbación, por poner una de un millón de dudas más profundas y más graves. La idea de no ser hijo de mi padre, surgida por primera vez del extraño discurso del sacerdote, conserva aún hoy su malsano atractivo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Tendría que decir muchas cosas más acerca de Dulce, q.e.p.d., de Roxana, Myriam, Elena, Beatriz, y algunos otros detalles, menos intensos y significativos, acerca de Adrián, Gabriel, Jorge, y varios más. Mis recuerdos llenarían páginas y páginas pero hay que hacer un esfuerzo sintético. Pese a lo que he dicho hasta ahora, guardo un buen recuerdo de aquel Albatros, ingenuo y acaudalado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;Así que cuando hace dos o tres años una joven maestra se puso en contacto conmigo y me pidió que fuera a hablarles a los muchachos de preparatoria acerca de las virtudes de la lectura, accedí de buena gana, aunque me dijo que no podían pagarme, dispuesto a ejercer deliciosamente la nostalgia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Cuando visité la escuela, todo me pareció más pequeño, como era previsible, y no me costó ningún trabajo recordar multitud de espacios y acontecimientos. Los pasillos, los árboles crecidos, los hórreos (llamados así por su semejanza con los edificios de madera usados como graneros en Cantabria y otros lugares), el pequeño puente sobre lo que entonces era un riachuelo y hoy es solamente un camino de cemento, el jardín donde por primera vez declaré mi infatuación a una chica, suficientemente lista como para rechazarme, etcétera. Pero lo que más me impactó fue ver tan poquitos alumnos y tan poca vida, y tantos espacios vacíos y abandonados. Había salones y salones que atestiguaban la decadencia, con las bancas sobre las mesas en una espera que ya parecía inútil, y muchos solamente servían para que se colgaran de sus ventanas circulares y calificaciones… Si el Albatros fuera considerado el modelo típico poblacional, los mexicanos nos extinguiríamos dentro de poco tiempo, le dije a mi mujer, que me acompañaba&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y que silenciosamente me reprochaba haberle exagerado las grandezas mundanas de la escuela. Mobiliario destartalado, paredes mal pintadas y pisos en mal estado, no dejaban lugar a dudas: ya no eran las instalaciones de lujo de mi infancia. ¿Qué había pasado? Alguien nos comentó que Amat había muerto y que su mujer dirigía la escuela, presas ambas, la escuela y la viuda, de la depresión. Mi ejercicio de nostalgia se convirtió en una experiencia más bien desagradable; el auditorio donde iba a dar mi plática también estaba semidesierto, y faltaba esa energía desordenada pero vital que aquel espacio tenía cuando yo era un niño. Además, me sentí triste y creí que no tenía absolutamente nada que decirles a los pocos muchachos que se presentaron a mi plática, en cuyos rostros no supe ver ni a mis desafiantes compañeros de infancia, ni a los depositarios de un futuro mejor, ni descifrar qué teníamos en común aparte del crepúsculo de aquel membrete: Centro Educativo Albatros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Pero ni aún así me imaginé lo que iba a pasar dos o tres años más adelante: el cierre de la escuela, los alumnos tomando clases en las banquetas, como lo han hecho los de la UNAM o los de escuelas públicas cuando la necesidad los ha orillado a hacerlo, el hijo de Guillermo Amat señalado por fraude. Sé que es más fácil enseñar a los hijos de otros que a los hijos de uno mismo, y puedo entender que Amat hijo no haya sido el mejor alumno de su padre, pero aún así creo que se necesitan mucha incapacidad o mucha mala suerte o mucho odio para destruir completamente lo edificado por Guillermo Amat.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Courier New';font-size:130%;"  lang="ES-MX" &gt;Al crecer comprendí que yo no era el único niño débil y desamparado de aquel Albatros. Pero no imaginé jamás que uno de los niños más privilegiados de la escuela (el hijo del mismísimo director) pudiera haber sido también uno de los más desamparados. Digo esto y recuerdo ciertos lemas de aquellos años: “En Albatros no hay castigos”, “En Albatros no hay mentiras”. La noticia del cierre de la escuela también es triste porque hoy los castigos y las mentiras pueden cantar, una vez más, victoria: lo que ya no hay es Albatros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-116946016062940037?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/116946016062940037/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=116946016062940037' title='23 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/116946016062940037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/116946016062940037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2007/01/el-albatros.html' title='El Albatros'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-115682842795677744</id><published>2006-08-28T22:04:00.000-07:00</published><updated>2006-08-28T22:32:42.573-07:00</updated><title type='text'>La letra h en la torre de Marfil</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Posar desnudo: helarte por el arte.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;Y así con frío, escribir un poema: el arte por helarte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-115682842795677744?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/115682842795677744/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=115682842795677744' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/115682842795677744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/115682842795677744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2006/08/la-letra-h-en-la-torre-de-marfil.html' title='La letra h en la torre de Marfil'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-115682731414358764</id><published>2006-08-28T21:43:00.000-07:00</published><updated>2006-08-28T21:55:14.163-07:00</updated><title type='text'>Marcial, 2006 a.D.</title><content type='html'>No nos olvidemos de Marcial, nuestro contemporáneo nacido hace unos dos mil años, en lo que hoy es España y entonces era una provincia romana. Marcial siempre tiene un comentario pertinente y de actualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;LIBRO III, 14.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atraída por la cercanía y los bajos salarios,&lt;br /&gt;Starveling Inc. quiso mudarse a México.&lt;br /&gt;Se enteraron entonces&lt;br /&gt;del costo escondido de la corrupción&lt;br /&gt;y la inseguridad.&lt;br /&gt;Se detuvieron antes de llegar a Tijuana,&lt;br /&gt;en un lugar más próximo&lt;br /&gt;llamado Nanjing.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;LIBRO III, 10.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;[Bajo el Apartado B, lo que casi nadie ve.]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Estado te ofreció prestaciones superiores,&lt;br /&gt;mejores salarios,&lt;br /&gt;más vacaciones,&lt;br /&gt;y por si fuera poco,&lt;br /&gt;una temprana pensión vitalicia.&lt;br /&gt;Y te ha pagado todo puntualmente&lt;br /&gt;bajo los gobiernos del PRI y del PAN,&lt;br /&gt;mientras la penuria del mañana&lt;br /&gt;nos pisa siempre los talones,&lt;br /&gt;y tus gastos y marchas extravagantes&lt;br /&gt;necesitan todos los días del presupuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Constitución de 1917&lt;br /&gt;dice que tienes todos los derechos&lt;br /&gt;y se olvidó casi por completo&lt;br /&gt;de tus obligaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se colapse, sabrás esto:&lt;br /&gt;al concederte tanto, el Estado,&lt;br /&gt;tu patrón, tu padre,&lt;br /&gt;te está desheredando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Libro VIII, 19&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amlo quiere hacerse pasar por un hombre pobre.&lt;br /&gt;Y es, en efecto, un pobre hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-115682731414358764?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/115682731414358764/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=115682731414358764' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/115682731414358764'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/115682731414358764'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2006/08/marcial-2006-ad.html' title='Marcial, 2006 a.D.'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-115208274829573014</id><published>2006-07-04T23:53:00.000-07:00</published><updated>2006-07-04T23:59:08.296-07:00</updated><title type='text'>Pregunta</title><content type='html'>No me gusta que los artículos que he escrito en mi computadora, usando Word, pierdan la corrección de sus párrafos cuando los paso aquí, al blog. Simplemente copio y pego mi artículo en la ventana que me ofrece &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;blogger&lt;/span&gt;, pero por alguna razón mis párrafos se desarreglan (es decir, ganan o pierden sangrías, espacios, etc.). Si luego intento corregir sus imperfecciones, pierdo el tipo de fuente utilizada y algo más grave, mi tiempo, porque nunca logro obtener muy feliz resultado. ¿Alguien me puede sugerir qué hacer para que mis párrafos se copien con mayor fidelidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-115208274829573014?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/115208274829573014/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=115208274829573014' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/115208274829573014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/115208274829573014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2006/07/pregunta.html' title='Pregunta'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-115208204460468879</id><published>2006-07-04T23:45:00.000-07:00</published><updated>2006-07-06T15:24:05.453-07:00</updated><title type='text'>El reto de la Biblioteca José Vasconcelos</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: lucida grande;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:130%;"&gt;El siguiente artículo, sin duda demasiado largo, me lo solicitó hace uno o dos meses Carlos Castillo, editor de la revista &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bien común&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: lucida grande;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha dicho que toda biblioteca es un proyecto de lectura y una promesa de felicidad, y la recientemente inaugurada Biblioteca José Vasconcelos, el proyecto cultural más ambicioso de los últimos seis años, es precisamente esto: una promesa que se extiende hacia el futuro, y una posibilidad abierta. A petición de los editores de esta revista, esbozo aquí las primeras ideas que acuden a mi mente con motivo de su reciente inauguración.&lt;br /&gt;    &lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;El aspecto más notorio de la nueva Biblioteca es, sin duda, el monumental: se trata de un hermoso edificio, que hace justicia a la definición que otros han dado a lo que es la buena arquitectura: música congelada. La obra de Alberto Kalach evoca, siguiendo está metáfora, la música de Sibelius, en su carácter mercurial y estático. (Habrá que esperar a que se preste más atención a la propuesta de Kalach y de otros urbanistas de traer de regreso el agua al paisaje del centro de la ciudad de México.) Si la ballena de tragó a Jonás, la Biblioteca se tragó a la ballena: algunos no entendemos por qué, y celebramos que el nuevo Orozco nos haya vuelto a tomar el pelo, pero otros, más entendidos en plásticas materias, tendrán cosas muy inteligentes que decir al respecto. O eso quiero creer.&lt;br /&gt;    &lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;La médula de una Biblioteca está y debe estar en los libros; y más que en los libros, en el acto de la lectura; y más que en la lectura, en la transmisión del espíritu. Este es el reto, y no solamente el de haber levantado un edificio, o el de haber peleado un presupuesto, o el de haber realizado un concurso internacional transparente, cosas todas ellas loables y difíciles y al alcance de una buena labor de gobierno. Lo que no me queda muy claro es qué tanto están al alcance de un gobierno la modificación de una cultura y la invención de un hábito. Porque al final, en un país de no lectores como el nuestro, de eso debería tratarse: de modificar una manera de ser. (Ya he escrito en varias ocasiones acerca del peligro que tiene definir la cultura como un fenómeno antropológico [lo que se “es”], y no como un instrumento de cambio y liberación, por lo que no quiero aquí repetirme. Pero es importante que entendamos que esta biblioteca debe encarnar precisamente una oferta de cambio, y no la defensa de una supuesta identidad.)&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;    Me adelanto y creo que es mejor que vayamos por partes: ya hablamos del edificio, así que abordemos ahora el tema de los libros, considerados como objetos físicos.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Editores y lectores reconocemos que el gobierno de Fox hizo cambios muy importantes en sus políticas de adquisición de libros, y que programas como el de las bibliotecas de aula hay contribuido enormemente a acercar los libros a los niños, e impulsaron a la industria editorial. Pero ahora hay que trabajar casi en contra de los editores para construir el acervo de la Vasconcelos, como pretendo explicar a continuación.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;    Un amigo visitó la biblioteca de la Universidad de Harvard y tuvo curiosidad por saber cuál era la política de adquisiciones, cuál era el criterio para elegir qué libro comprar y qué libro no comprar. Le dieron esta contundente respuesta: “Compramos todo libro que se publique, al menos en inglés”. Poseían un catálogo, hasta hace unos años, de más de 15 millones de títulos distintos. La Vasconcelos espera llegar a los 500 mil ejemplares. La Biblioteca del Congreso, que sería lo más cercano que hay en EU a una biblioteca nacional, tiene un catálogo de más de 29 millones de títulos, sin contar ediciones del gobierno, publicaciones periódicas, manuscritos y, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;why not,&lt;/span&gt; una Biblia de Gutenberg.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;    ¿Cuál debería ser el entramado de libros de la Vasconcelos? ¿Debe atender las necesidades actuales de los habitantes de la zona norte del DF? ¿Cómo va a atender a las necesidades de todo el país, actuales y futuras? ¿Cómo puede ayudar, precisamente, a que esas necesidades cambien, se redefinan, se incrementen? (Sí, se incrementen, pues a un mal lector le bastan un par de libros al año, pero un buen lector necesita decenas en el mismo lapso.)&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Pongámoslo así: ¿de qué se trata una biblioteca? Además de aquella promesa de felicidad que mencionamos al principio — y que, seamos francos, más bien se inventó para las bibliotecas privadas — debería tratarse de una cosa simple: poner al alcance de cualquier persona la mayor cantidad y calidad de conocimiento. Así de simple y así de democrático debería ser el asunto. Pero, al igual que la democracia, esto no depende únicamente de instituciones y de fierros, sino de la participación activa de las personas. ¿De cuántas personas? ¿Cuántas personas son necesarias para justificar esta inversión? (Aún considerando la cifra oficial de 12,000 usuarios por día, al dividir la cantidad de dinero que costó esta obra entre ellos, la cifra puede parecernos ilógica [83 mil pesos por usuario, suponiendo que siempre sean los mismos 12 mil]. O dividiéndola entre los 500 mil libros [más de 2 mil pesos]. Y cabe preguntarse si 500 mil libros serán suficientes para 12,000 lectores diarios [20 títulos por usuario, considerando dos ejemplares por título].) ¿Tiene sentido una biblioteca tan ambiciosa como la José Vasconcelos si la inmensa mayoría de la gente solamente está interesada en leer &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El código da Vinci&lt;/span&gt;, o peor todavía, el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;TV Notas&lt;/span&gt;?&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;    Creo que la respuesta es sí, y resulta curiosa la reflexión democrática que se sigue de esto. Una democracia no se acota siempre a la voluntad de la mayoría; el ejemplo clásico que se cita es el del gobierno antidemocrático que, reflejando un parecer de la mayoría de la población, castiga o discrimina a una minoría (negros, judíos, chinos, ¡ricos!, etc.) No hay que olvidar que uno de los derechos democráticos más esenciales, y que es necesario que los gobiernos respeten independientemente del parecer de la mayoría, es el derecho a ver y a decir lo que los demás no quieren ver ni oír. Lo que yo llamo el derecho a la rareza.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Una biblioteca pública es una institución democrática en este sentido: no se trata de que ponga al alcance de todos lo que la mayoría de la gente quiere leer — para eso están las librerías — sino al contrario: pone al alcance de cualquiera lo que la mayoría de la gente no quiere leer. Justamente es esto lo que reivindica: el derecho democrático a constituirse en minoría, en élite, en rareza. Por eso las bibliotecas públicas de los países más democráticos del mundo, solamente tienen uno o dos ejemplares de cada título: no están para acomodarse al gusto lector de las mayorías, sino para saciar la curiosidad de los raros. Las librerías, en cambio, tienen que amoldarse mucho más al gusto popular: por eso en ellas hay muchos ejemplares de los libros con mayor demanda, y pocos o ninguno de los de menor demanda. Una biblioteca, precisamente para ser democrática, no puede limitarse a los gustos de la mayoría.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Las grandes bibliotecas del mundo no están llenas de ejemplares del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Código da Vinci&lt;/span&gt; porque no están hechas para satisfacer el gusto de la gente, sino para defender el derecho de cualquier persona a interesarse por lo que le dé la gana, sea o no sea una excentricidad, pero particularmente si lo es. (Tampoco hay que confundir a la biblioteca con una espece de Conasupo de libros, que ofrece gratis lo que en otras partes cuesta.)&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Acabamos de celebrar el centenario de la publicación de los trabajos de Albert Einstein que acabarían cimbrando al mundo científico del siglo XX. Me gusta imaginármelo en aquellos años, lejos del ámbito académico, cuando trabajaba como un oscuro burócrata en la oficina suiza de patentes. ¿De dónde se alimentaba un sujeto así para recomponer las bases de la ciencia contemporánea? De una biblioteca pública. Ese hombre más o menos común, más o menos raro, al margen de los cenáculos del poder universitario, podía alimentarse de los libros y publicaciones que estaban finalmente al alcance de cualquier persona. Así de grande puede ser el poder de una biblioteca pública; no hay que conformarse con menos.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;    La Biblioteca Vasconcelos debe convertirse, pues, en un instrumento democrático y poderoso en este sentido. Supongo que será tomada muy rápidamente por los muchachos que no tienen dónde hacer su tarea de secundaria (un drama social que no hay que desdeñar), pero debe aspirar sobre todo a convertirse en una fábrica de excentricidades intelectuales. Ya veremos. (Uno de los riesgos ciertos que corre, es el de que su propia burocracia, sus empleados gubernamentales, terminen por asfixiarla. Ojalá que su vecindad con la antigua estación de ferrocarriles — los ferrocarriles que se descarrilaron por culpa de su sindicato y de los políticos con miras “patrióticas”— sirva como lección preventiva.)&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;No sé qué tanto la Vasconcelos se podrá beneficiar de la Ley de Depósito Legal, que obliga a los editores a entregar dos ejemplares de cada obra que publiquen, tanto a la Biblioteca Nacional como a la Biblioteca del Congreso (yo mismo ni siquiera sabía que ésta última existiera, hasta que busqué y leí esta ley, dicho sea de paso). Me imagino que su aplicación debe ser desastrosa (lo era hasta hace unos años, y me temo que no haya cambiado mucho): los libros no se entregaban, o se entregaban pero eran robados, o se entregaban pero tardaban más de diez años en clasificarlos, o se clasificaban pero de todas formas no estaban. El hecho es que, independientemente de que pueda o no beneficiarse de dicha ley, estoy seguro de que la Biblioteca tiene que superar muchos problemas para construir su acervo. Dos cosas rápidas: no basta con los libros editados en México. Se necesita importar libros de España y Sudamérica. Ni siquiera basta con libros y publicaciones en español: también se necesitan en inglés, por lo menos. Siguiente: hay que comprar los clásicos que nadie quiere leer, pero cuya lectura puede cambiar a sus lectores: ¿no era esa, por cierto, una idea del propio José Vasconcelos? No quiero imaginarme una biblioteca que ostente su nombre y carezca de los clásicos griegos y latinos por los que tanto peleó nuestro prohombre. Hago votos para que la biblioteca se haga de un acervo valioso en este sentido, y tan múltiple y tan ilimitado como lo han sido los afanes más nobles de los hombres de todos los tiempos.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Digamos algunas palabras, finalmente, sobre el acto mismo de leer: es la frontera última, hacia la que se dirigen las mejores intenciones, situada más allá de las instalaciones y de los libros considerados como objetos físicos. Es, desgraciadamente, la más difícil de alcanzar. Un buen gobierno puede facilitar la lectura, pero no puede obligar a ella. Por eso la tarea final no es del gobierno, sino de toda la sociedad. Nos hace falta un cambio social de mentalidad, que consiste, en principio, en abrirnos a la posibilidad de dicho cambio, y que revalore a la lectura como un instrumento de superación.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;No soy muy optimista: creo que somos un pueblo demasiado vuelto hacia sí mismo, conformista y muchas veces incluso fatalista. Nos interesa muy poco lo que no tenga que ver con nosotros. Y leer, precisamente, pasa por un grado de inconformidad con la vida, y por una dosis mayor de curiosidad. Nos falta aprender a ser rebeldes, en el buen sentido de la palabra; nos falta también salir de nosotros mismos y entregarnos a los demás y al mundo.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;    Ni siquiera estamos de acuerdo en las causas por las que no leemos. El presidente de la Cámara de diputados, el Lic. Heliodoro Díaz, sostiene por ejemplo que las bibliotecas “son recintos necesarios, ya que la mayoría de la gente carece de un acervo significativo en sus hogares, cosa que en realidad no es por falta de interés, sino debido al costo de los libros que no siempre son de lo más económico o accesible.” Con él estuvieron de acuerdo la mayoría de los diputados. Yo creo que es una visión sumamente hipócrita: si no leemos, es porque no queremos hacerlo. Pero la tesis de que no leemos porque los libros son caros me la encuentro en todas partes; recuerdo por ejemplo que cuando era gerente de un bar, y vendía cervezas de 20 pesos, los clientes a veces se quejaban del alto costo de los libros. Es decir, podían gastar cientos o miles de pesos al mes en cervezas, pero les parecía escandaloso que un libro costara doscientos pesos. La clase media, que todos los días vota con su dinero — es decir, elige en qué y cómo y cuánto gastarlo — decide que los libros son caros, pero que la ropa, los servicios, la gasolina, etc., no lo son tanto: por eso no leen, pero siguen comprando todo lo demás. Y si ese es el ejemplo que damos a los niños y a los más desfavorecidos, no veo cómo van a entender entre otras cosas que si la educación parece cara, la ignorancia a largo plazo cuesta mucho más.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;    Sí, no soy muy optimista respecto al panorama de la lectura en nuestro país. Creo que el gobierno está haciendo su parte al poner la mesa, pero para disfrutar del banquete de la lectura, nadie nos va a poner una lavativa ni suero intravenoso: es sólo nuestra decisión última leer o no leer. He ahí el dilema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-115208204460468879?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/115208204460468879/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=115208204460468879' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/115208204460468879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/115208204460468879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2006/07/el-reto-de-la-biblioteca-jos.html' title='El reto de la Biblioteca José Vasconcelos'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-114929357683553717</id><published>2006-06-02T17:12:00.000-07:00</published><updated>2006-06-02T17:12:56.916-07:00</updated><title type='text'>La revista Cultura Urbana</title><content type='html'>&lt;div class=Section1&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;i&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"; font-style:italic'&gt;A continuación transcribo las palabras con las que presenté el pasado martesel número 10 de la revista&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt; Cultura urbana,&lt;i&gt;&lt;span style='font-style: italic'&gt; en la Alianza Francesa de Polanco. Inmediatamente después, como otra entrada en este &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;blog,&lt;i&gt;&lt;span style='font-style:italic'&gt; se encuentra el texto que publiqué dentro de sus páginas.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;i&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"; font-style:italic'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;i&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"; font-style:italic'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;i&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"; font-style:italic'&gt;Cultura urbana&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/i&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt; nos reúne esta noche, pero no sólo esta noche. &lt;i&gt;&lt;span style='font-style:italic'&gt;Cultura urbana&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; es una revista con muchas virtudes, y entre todas esas virtudes me gustaría resaltar la siguiente: la de ser una reunión de amigos.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         Como otros proyectos editoriales de Juan José Reyes, pienso sobre todo en la revista secreta de literatura llamada &lt;i&gt;&lt;span style='font-style:italic'&gt;Textual,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; y hasta cierto punto también en &lt;i&gt;&lt;span style='font-style:italic'&gt;El Semanario Cultural de Novedades&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;&lt;span style='font-style:italic'&gt;Cultura urbana &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;posee esa característica, la de ser una reunión de amigos. &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         Pero no en el sentido mafioso de la amistad (yo te doy porque necesito que me des, yo te publico porque eres mi cuate y luego tú me debes un favor que yo te cobraré en el futuro, etc.) sino en el sentido de lo que es verdaderamente la amistad, y en el sentido en el que toda buena literatura es también una variación o una consecuencia de la amistad.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         La amistad a través de la lectura es un tema que han explorado inteligencias mucho más soberanas que la mía, pero de todas formas me gustaría abundar en él. &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         &lt;b&gt;&lt;span style='font-weight:bold'&gt;Albert Camus decía que la amistad es la ciencia de los hombres libres.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt; En este sentido &lt;i&gt;&lt;span style='font-style:italic'&gt;Cultura urbana&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; es una reunión de amigos: la amistad es la ciencia de los hombres libres, la ciencia de los hombres &amp;#8212; digamos hoy también, con infinita corrección política &amp;#8212; y de las mujeres libres. ¿Y qué es la libertad? Una oportunidad para ser mejores, respondería el propio Camus.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         No es por llevar agua a mi molino, o no es solamente por eso, sino para abundar en el por qué digo que las revistas de Juan José son una reunión de amigos, que quiero glosar mínimamente la nota que escribí para este número de Cultura urbana. Allí digo, de una forma muy esquemática, que la libertad, como el erotismo, es un asunto urbano, no rural. Pues si la libertad es el reino de la elección, el campo es el reino de la necesidad. &lt;b&gt;&lt;span style='font-weight:bold'&gt;Y necesidad y necedad son palabras que no por nada se parecen y se confunden.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         Hace unos días me topé por casualidad con un poema de Jorge Guillén que se llama, precisamente, &amp;#8220;Los amigos&amp;#8221;. Ilustra, de una forma bastente nítida, esta idea, este contraponer el ámbito de la libertad, del erotismo, de la amistad, de la inteligencia, al ámbito de la necesidad, de la mera sexualidad, de la familia, de la necedad:&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Amigos. Nadie más. El resto es selva.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;¡Humanos, libres, lentamente ociosos!&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Un amor que no jura ni promete&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Reunirá a unos hombres en el aire,&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Con el aire salvándose. Palabras&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Quieren, sólo palabras, y una orilla.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;En estos endecasílabos está todo lo que me gustaría decir sobre este tema:&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Amigos. Nadie más. El resto es selva&amp;#8230;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;afirma el poeta, es decir, que más allá de la amistad está el reino de la jungla, de la pura necesidad, de la supervivencia.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Y luego hay un verso que habla de la lenta costumbre del ocio, tan necesaria para la literatura:&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:35.4pt;text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;¡Humanos, libres, lentamente ociosos!&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Humanos, sí, porque uno no quiere creer que el perro sea el mejor amigo del hombre, a menos, claro, que uno crea, como el perro, que el hueso es el mejor amigo tanto del hombre como del perro. [Paréntesis para hipotéticos lectores no mexicanos: un &amp;#8220;hueso&amp;#8221; es un trabajo fácil o una prebenda que se obtienen no por méritos propios sino por amiguismo o parentezco.]&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Y luego la lentitud y el ocio: y aunque no esté aquí, por razones obvias, también hay que mencionar, aparte de estos elementos, otro, un ingrediente vital para la amistad y la inteligencia: el silencio. ¿Era Borges, yo les pregunto a ustedes, el que hablaba de esas amistades inglesas que comienzan por excluir la confidencia y poco a poco van eliminando también diálogo, hasta que se perfeccionan en el silencio?&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         Continúa Jorge Guillén:&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;                  Un amor que no jura ni promete&amp;#8230;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Es decir, no hace lo que el otro amor, el que goza del mayor de los prestigios y también del mayor de los desprestigios, el amor erótico que tanto requiere de juramentos, promesas, símbolos; y que necesita de estas cosas precisamente por su altísimo grado de incertidumbre, y por su gran poder de disolusión social.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:35.4pt;text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Un amor que no jura ni promete&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:35.4pt;text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Reunirá a unos hombres en el aire,&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:35.4pt;text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Con el aire, salvándose.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;La amistad nos salva, si es que tenemos la suerte de experimentarla. Nos salva y muchas veces también nos justifica.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;El verso habla del aire, del elemento más fugitivo de todos, del que respiramos y exhalamos a cada instante: ¿no es toda revista también una apuesta por la fugacidad? Hay revistas &amp;#8212; y ciertamente no me refiero a &lt;i&gt;&lt;span style='font-style:italic'&gt;Cultura urbana&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; &amp;#8212; cuyo único fin práctico es el de echar aire, el de abanicar para alimentar el fuego o ahuyentar el calor. Pero de todas formas, hasta las mejores revistas vienen y se van, están hechas finalmente de hojas que se lleva el aire, al contrario que los libros, que aspiran a tener una permanencia más firme y más terrena. Así que admitamos que estos hombres del poema de Guillén, estos amigos, se reúnen en el aire, como nosotros nos reunimos en esta revista, y con esta revista.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Y al final dice el poema que los amigos:&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;                                                                  Palabras&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;                  Quieren, sólo palabras y una orilla.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         Yo prometo tardarme menos de una orilla pero todavía me faltan algunos minutillos&amp;#8230; Quiero únicamente resaltar algunos aspectos del número de Cultura urbana que hoy presentamos.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         Entre los muy diversos y heterogéneos textos que reúne este número, acerca de las mujeres, y que de hecho suelen sostener puntos de vista incompatibles unos con otros, me gustaría resaltar los siguientes párrafos. Cada uno, a sus manera, nos dejará pensando en un problema profundo.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         Escribe Mónica Lavín, con deliciosa y compleja ironía:&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         &amp;#8220;Una vez un hombre me dijo que le gustaba mi cerebro. Aunque había sido entrenada para usarlo, no supe qué contestar. Entre el halago y la ofensa, le pregunté si no le gustaban mis piernas.&amp;#8221;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         Y Emilio Zomzet:&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         &amp;#8220;&amp;#8230; y aquí me ven, confinada en esta ridícula oficina, en esta estructura edificada sin el menor gusto&amp;#8230; ¿qué clase de liberación es esta? Sustituir al hombre en este sistema inventado por los hombres, de cuyo &lt;i&gt;&lt;span style='font-style:italic'&gt;statement&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; general actual gracias a dios no se nos echa la culpa a las mujeres (una calumnia más sería insostenible), me parece una total contradicción.&amp;#8221;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         El texto de Rosa Beltrán con que abre la revista es un excelente relato de formación de una de nuestras escritoras más importantes, y una reflexión acerca del lugar que ocupa el deseo femenino; voy a citar unas líneas que hablan de un problema masculino mayúsculo, al que ni las mujeres (ni mucho menos los hombres han prestado suficiente atención) y que se perpetúa sinsentido:&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         &amp;#8220;El mundo se dividía en dos. El de los &amp;#8216;hacedores&amp;#8217; y el de los &amp;#8216;fabuladores&amp;#8217;. Los hombres eran los hacedores. A ellos les pertenecía el reino de los cielos. Ser hacedor era irse a trabajar todo el día, era &amp;#8216;tu papá es muy responsable y como es muy responsable no está&amp;#8217;. Ser hacedor era otra de las fromas de llamar al abandono.&amp;#8221;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;         Sé que este número de &lt;i&gt;&lt;span style='font-style:italic'&gt;Cultura urbana&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; está dedicado a las mujeres y a las &amp;#8220;mujeres de palabra&amp;#8221;, pero estas pocas líneas nos recuerdan que los problemas de ellas y los nuestros están íntimamente vinculados: ¿hasta cuándo vamos a seguir tolerando que los hombres responsables estén obligados a abandonar el hogar? No sólo los hombres que emigran a EUA abandonan a sus familias, sino inclusive los más privilegiados ejecutivos tienen horarios y tiempos de desplazamiento que, en la práctica, se traducen en la crianza de familias sin padres. Y si no abundo ahora en las estadísticas que muestran que los hijos de madres solteras o solitarias tienen la más alta probabilidad de convertirse en delincuentes, es por respeto a los escritores y escritoras de talento que están también en este caso.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Decía Emerson (mientras que Lake and Palmer no decían nada en absoluto) que un&lt;b&gt;&lt;span style='font-weight:bold'&gt; amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt; Y con los colaboradores de &lt;i&gt;&lt;span style='font-style:italic'&gt;Cultura urbana,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; se puede pensar, en voz baja, como lo hace cualquiera de sus lectores inteligentes, o en voz alta, como lo he hecho yo aquí esta noche.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Vivimos reconociendo y olvidando esta dulce costumbre, la noche, y yo me despido deseándoles, precisamente, muy buenas noches.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-114929357683553717?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/114929357683553717/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=114929357683553717' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/114929357683553717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/114929357683553717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2006/06/la-revista-cultura-urbana.html' title='La revista Cultura Urbana'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-114929102048174636</id><published>2006-06-02T16:30:00.000-07:00</published><updated>2006-06-02T16:30:20.520-07:00</updated><title type='text'>En defensa de lo urbano</title><content type='html'>&lt;div class=Section1&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=3 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:12.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;No quiero morir sin antes&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=3 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:12.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Haberte impuesto como una ciudad entre los hombres.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=3 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:12.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='margin-left:70.8pt'&gt;&lt;font size=3 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:12.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Jorge Gaytán Durán&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt;font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Nunca he sentido especial inclinación por las campesinas. El amor rústico me parece tan inverosímil como el amor por el ganado, los muertos o las cuentas bancarias. Para mí, el erotismo ha de ser necesariamente urbano. Me gustan las mujeres educadas, limpias, cultas, perfumadas, libres, depiladas, peinadas, experimentadas, acicaladas, así caladas. Es cierto que sólo una mujer que sabe vestirse bien puede saber cómo desvestirse bien, pero se trata, en realidad, de mucho más.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;En el ejido es desde luego posible la sexualidad, pero difícilmente el erotismo, e imposiblemente el amor. Estos dos últimos requieren de imaginación, y el amor además necesita de libertad (lo que implica la más completa emancipación de la mujer y las más grandes posibilidades de elección, con ere). Por eso vinculo el vital ejercicio del amor y el agotador ejercicio del erotismo con la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;A riesgo de pecar, digo, de pecar de esquemático, debo decir que el campo siempre ha sido un escenario que se nos impone, con piedad o con alevosía, por el destino o por la historia. Pero la ciudad no nos la impuso nadie: la inventamos nosotros mismos. La ciudad es una construcción de los hombres, de la misma forma que el campo es una creación de Dios o de la Naturaleza. Por eso la vida responsable sólo puede ser la vida urbana, porque de la ciudad somos responsables, mientras que del campo sólo somos testigos o enemigos. (Desde luego, algunos ven a la ciudad como si ellos no tuvieran nada que ver con su construcción: lo cual es tanto como autorizarse a sí mismo a vivir irresponsablemente. Pocas cosas tan patéticas como un campesino que quiere hacerse pasar por un civil. O tan exasperantes como una ciudad dominada por aldeanos.)&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Repitamos lo dicho: la mujer y el hombre de la ciudad son la condición ideal mínima del erotismo, y la mujer y el hombre del campo (y en caso de apuro, también la oveja) bastan para la mera sexualidad. Porque la sexualidad nos fue impuesta, como la herencia, como la tradición, como los usos y costumbres, como el campo, pero del erotismo (y de la ciudad, y del amor, y de nuestra verdadera educación) somos responsables nosotros mismos. La ciudad es el espacio de la libertad, y el amor su más excitante consecuencia.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Estos razonamientos, tomados por así decir de Perogrullo, pueden llevarnos a otros menos machacados. Desde luego, el hombre de la ciudad puede comparar a la mujer con el trigo o con la montaña o con el río, pero esas comparaciones son solamente producto de la misma libertad, cuya amplitud incluye su propia negación (como vemos todos los días, con el constante llamado a la rebelión y a la disolución social, garantías del fin de la libertad, al amparo de la propia libertad). Acaso haga más sentido comparar a la mujer erótica con la plaza, la torre, la iglesia, el mercado, la luz eléctrica, el jardín o el elevador. (El jardín es, desde luego, un fenómeno urbano: los campesinos no tienen jardines, sino terrenos, y en cuanto al elevador, ¿quién no siente siquiera un ligero cosquilleo al escuchar que éste se detiene en el &lt;i&gt;&lt;span style='font-style:italic'&gt;mezzanine&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;?)&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Desplazémonos lateralmente un poco más lejos (aunque el elevador, en estricto sentido, no nos lo permita). Si hay dos estados posibles para el ejercicio de la sexualidad, uno rural y otro urbano, también hay dos maneras de relacionarse con la mujer: una forzada, otra libre. Esta disyuntiva persiste en todos los ciudadanos que se hacen adultos: la mujer impuesta o la mujer elegida: la madre o la esposa: la rural o la urbana. El erotismo y el amor adulto requieren, incluso para los multiculturalistas de la ENAH, una emancipación de la madre, del llano, de la herencia, de la tradición, es decir, una emancipación de la fatalidad. Y de la misma forma en que es triste la perspectiva de bellacos y niños grandotes habitando la ciudad con sus vulgares y estadísticas costumbres, los mentecatos que vivan su relación con la mujer como si se tratase de su relación con la madre, truncan el amor y manchan su buen nombre. Porque la madre es necesidad, biología, atavismo, aceptación, naturaleza, pura imposición; pero el amor es imaginación, liberación, conocimiento, rebeldía, artificio, pura invención. El amor es una construcción espiritual, y no una inevitable consecuencia lógica, biológica o antropológica.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Vivir en la ciudad como si uno no fuera responsable de ella, es tan estúpido como relacionarse con la mujer como si se tratase de una imposición.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Acaso no queda más remedio que admitir, en un país tan agreste como el nuestro, que el amor es un fenómeno elitista, puesto que solamente crece en las personas que dejan de ser una manifestación cultural, una estadística, una herencia, una expresión, una consecuencia, una necesidad, un pueblo, una estirpe, una identidad fija, una raza. Quizá sea por esto que, según dicen, el amor fue un invento europeo: porque nunca hubo un ser europeo (como sí hay, por decir algo, un ser mexicano o francés), sino una idea espiritual de Europa.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;Stevenson escribió que si solamente se casaran las parejas que están enamoradas, demasiadas personas quedarían solteras. Lo cual no deja de ser una estadística. Como sea, independientemente de su origen, su clan, su madre, su herencia, su necesidad, toda persona puede entrenarse para el amor habitando con libertad en la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=MsoNormal style='text-indent:35.4pt'&gt;&lt;font size=4 face="Franklin Gothic Demi"&gt;&lt;span lang=ES-MX style='font-size:14.0pt; font-family:"Franklin Gothic Demi"'&gt;He aquí una razón más para defender la construcción de ciudadanos y abominar de la masa de víctimas.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-114929102048174636?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/114929102048174636/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=114929102048174636' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/114929102048174636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/114929102048174636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2006/06/en-defensa-de-lo-urbano.html' title='En defensa de lo urbano'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-114697451131423122</id><published>2006-05-06T20:58:00.000-07:00</published><updated>2006-05-06T21:05:05.566-07:00</updated><title type='text'>Las tres voces de Federico García Lorca</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;En el año de 1934, en entrevista con José R. Luna, Federico García Lorca comentó lo siguiente acerca de su vinculación con la tierra y de lo que se convertiría, según sus propias palabras, en su “primer asombro artístico”:&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:11;"  lang="ES-MX" &gt;“Mi tierra, tierra de agricultores, había sido siempre arada por los viejos arados de madera, que apenas arañaban la superficie. Y en aquel año, algunos labradores adquirieron los nuevos arados Bravant -el nombre me ha quedado para siempre en el recuerdo-, que habían sido premiados por su eficacia en la Exposición de París del año 1900. Yo, niño curioso, seguía por todo el campo al vigoroso arado de mi casa. Me gustaba ver cómo la enorme púa de acero abría un tajo en la tierra, tajo del que brotaban raíces en lugar de sangre. Una vez el arado se detuvo. Había tropezado en algo consistente. Un segundo más tarde, la hoja brillante de acero sacaba de la tierra un mosaico romano. Tenía una inscripción que ahora no recuerdo, aunque no sé por qué acude a mi memoria el nombre de los pastores Dafnis y Cloe.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;Pocas veces una anécdota de infancia marca tanto el destino de un poeta, y mi lectura de las voces poéticas de García Lorca se vincula a ella extraordinariamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;La primera de esas voces es la más popular y la que más riesgos corre, por lo tanto, de ser tergiversada. Es la voz de sabor y saber folklórico (&lt;i&gt;folklórico&lt;/i&gt; es una palabra que hoy es casi despectiva, pero que a Lorca no le disgustaba nada), la del autor de &lt;i&gt;Romancero gitano,&lt;/i&gt; cantor de Granada, Sevilla y Córdoba, que empleaba lo mismo los octasílabos de la métrica tradicional de los romances, que los pies irregulares de la poesía popular, antigua y anónima de España. Cabe preguntarse, sin embargo, si esa voz no paga la factura de su extremo localismo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:11;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:11;"  lang="ES-MX" &gt;Y que yo me la llevé al río&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;    creyendo que era mozuela,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;    pero tenía marido…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:11;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;                        &lt;/span&gt;…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;      &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:11;"  lang="ES-MX" &gt;Me porté como quien soy.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;    Como un gitano legítimo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;    La segunda voz poética que leo en García Lorca es, posiblemente, la que más intriga a los académicos de la literatura, por haberse hecho eco de las vanguardias de la época. Es el Lorca sobre el que, además, se pueden estudiar y decir muchas cosas al margen de la cursilería que asfixia la exégesis del poeta folklórico. Esta segunda voz es desde luego la del asombrado y sólo en parte asombroso autor de &lt;i&gt;Poeta en Nueva York.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;    Es necesario hacer un esfuerzo mental para imaginar un poeta menos apropiado para visitar Nueva York que el andaluz autor de &lt;i&gt;Romancero gitano&lt;/i&gt;. (Hago ese esfuerzo e imagino a Marinetti visitando Comala, o a Nezahualcóyotl visitando Londres.) De repente la aldea andaluza se asoma a la aldea global. Y hay que reconocerle a Lorca una cualidad que pocos poseen: se bajó de su pedestal de poeta folklórico consagrado, para enfrentarse a la gran urbe con un valor acaso superior al del torero ante el toro, pues permitió realmente que Nueva York le pasara por encima y le clavara sus cuernos de metal y electricidad. (La gran capacidad de asombro de Lorca hizo que les enseñara a ver llover en la Habana a los propios cubanos, como lo contaría más tarde Guillermo Cabrera Infante.) &lt;i&gt;Poeta en Nueva York&lt;/i&gt; sigue siendo un libro muy peculiar, en el que se percibe una combinación insólita y no siempre afortunada. Se lee de la misma forma en que posiblemente se haya concebido: con más curiosidad que placer, con más asombro que felicidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;    Estas son, sin duda, las dos voces lorquianas más conocidas y estudiadas. Pero el García Lorca que siento más cercano y que más me apasiona es el de una tercera voz, más oscura y más desconocida por razones tanto literarias como editoriales. Después de su asesinato, y con el resultado ominoso de la guerra civil española, es fácil comprender que nadie tuviera prisa por publicar la obra inédita del poeta: los vencedores por abominarle, y los derrotados por aferrarse a la idea ya establecida del poeta, no exenta de heroísmo, martirio, y sacrificio. Pero también por razones literarias: el último Lorca no es tan sencillo como el primero, ni tan extravagante como el segundo. Este tercer Lorca vuelve a los metros clásicos de la poesía española, deja atrás el color local y se enfoca de manera más audaz en el erotismo. Es el Lorca de los &lt;i&gt;Sonetos del amor oscuro&lt;/i&gt;. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;      &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:11;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Si tú eres el tesoro oculto mío,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;si eres mi cruz y mi dolor mojado,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;si soy el perro de tu señorío,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:11;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;no me dejes perder lo que he ganado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y decora las aguas de tu río&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;con hojas de mi otoño enajenado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;¿Qué habría pasado con Lorca si hubiera vivido, digamos, como vivieron Vicente Aleixandre o Rafael Alberti? Una pregunta ociosa como también es ocioso escribir estas líneas. Me gusta especular que, al conocer la obra de Cavafis o de Paz, se habría arriesgado por derroteros insospechados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;Volvamos a la anécdota recordada por Lorca en 1934. El poeta veía en ella su vinculación con la tierra y su primer asombro poético. Pero, como he querido explicar aquí, hay en ella todavía más: esos modernos arados de metal, fabricados en el extranjero, presagian su encuentro con Nueva York. Y la aparición casi milagrosa del mosaico romano con los nombres de Dafnis y Cloe, es el anticipo perfecto para la irrupción — igualmente milagrosa — del mundo clásico y de su encendido erotismo en sus últimos poemas. ¿Habría aceptado Lorca, más tarde, durante esos años que la guerra le arrancó impunemente, la validez de estas asociaciones? Misterio. Pero, como él mismo dijo en otra ocasión, “todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;a href="http://www.eluniversal.com.mx/graficos/confabulario/numero107.htm"&gt;(Publicado originalmente en el suplemento Confabulario, de el periódico El Universal.&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:13;"  lang="ES-MX" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-114697451131423122?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.eluniversal.com.mx/graficos/confabulario/numero107.htm' title='Las tres voces de Federico García Lorca'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/114697451131423122/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=114697451131423122' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/114697451131423122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/114697451131423122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2006/05/las-tres-voces-de-federico-garca-lorca.html' title='Las tres voces de Federico García Lorca'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-114644589934215386</id><published>2006-04-30T18:10:00.000-07:00</published><updated>2006-04-30T18:11:39.370-07:00</updated><title type='text'>De su posible interés...</title><content type='html'>La viga en el ojo: http://civilidad.blogspot.com/&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-114644589934215386?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://civilidad.blogspot.com/' title='De su posible interés...'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/114644589934215386/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=114644589934215386' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/114644589934215386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/114644589934215386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2006/04/de-su-posible-inters.html' title='De su posible interés...'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-114409412651627434</id><published>2006-04-03T12:43:00.000-07:00</published><updated>2006-04-03T12:55:26.533-07:00</updated><title type='text'>Carta sobre la verdad y la mentira para un lector de Horizonte</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hace unos días, Esther Charabati, que cree que todos los que se lo proponen pueden hacer filosofía, me pidió una colaboración para la revista &lt;/span&gt;Horizonte&lt;span style="font-style: italic;"&gt;. Por razones de espacio, tuve que entregar un texto de menores dimensiones que el que aquí pongo a disposición de todos, impunemente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimado amigo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No existen muchos temas que puedan compararse con el interés que despierta el tema de la verdad y la mentira, como tampoco existen muchas cosas más importantes que encontrar la verdad. Estoy dispuesto a combatir vivamente a los que suponen que el objetivo de la vida es ser feliz, y no la búsqueda de la verdad o, al menos, de la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como toda persona que no ha encontrado sino un puñado en todo caso minúsculo de verdades relativas, no me siento muy calificado que digamos para hablar acerca de la verdad. Me siento, de entrada, mucho más a gusto en el tema de las mentiras, porque, en cierto sentido elemental, las he frecuentado más que a la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los escritores, en general, somos bastante mentirosos. Sólo algunos tienen nobles objetivos, como los de divertir o educar a los lectores con fábulas inventadas (o sea mentiras). Y si hay escritores cuya preocupación fundamental es en efecto la búsqueda de la verdad, no dudan ni por un instante en añadir personajes y argumentos ficticios, porque sólo así pueden experimentar en sus novelas o en sus cuentos, de la misma forma en que lo hace el químico en su laboratorio con sustancias artificiales, que difícilmente se encuentran en la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta experimentación con las mentiras puede rendir frutos cuyo sabor a verdad resulta, ciertamente, muy extraño. Muchas veces imaginamos que la verdad y la mentira están claramente divididas por una gruesa pared, como si todo lo que no estuviera en el terreno de alguna de ellas necesariamente perteneciera al terreno de la otra. Si así fuese, el mundo sería un lugar más fácil para vivir, aunque menos interesante. Como sucede con todos los temas importantes, las cosas nunca son tan sencillas. El esquema según el cual la verdad y la mentira son océanos separados y distintos que jamás comparten sus aguas, es nada más eso, una forma de tranquilizar a nuestra mente. Así como existe un maniqueísmo moral (que pretende que todo lo bueno es absolutamente bueno, y está separado por completo de todo lo malo, que es absolutamente malo), también existe un maniqueísmo que cubre con su manto el problema real de la verdad y su compleja relación con la mentira, en el que caemos no sólo por inercia mental sino también por razones morales: todos necesitamos pensar que vivimos en la verdad o casi en la verdad, y que nuestras ideas y convicciones responden a ella. No por nada, muchos pueblos antiguos tienen palabras para llamarse a sí mismos que significan que ellos son “los hombres verdaderos”, y reservan para los extraños palabras que implican poco más o menos que no son personas de verdad. Todo racismo ostenta la convicción (no por errada menos poderosa) de que actúa conforme a la verdad: ni siquiera el más racista asume que sus ideas sean falsas (ni peligrosas, ni estúpidas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso ahora en una anécdota, que por cierto algunos toman como verdadera o histórica, y otros como fantasiosa o apócrifa, según la cual le preguntaron a Omar, que había tomado recientemente la ciudad de Alejandría, qué hacer con los libros contenidos en su famosa biblioteca. Omar habría respondido que si aquellos libros no decían lo mismo que el Corán, era necesario quemarlos, puesto que eran blasfemos; y que si decían lo mismo que el Corán, entonces había que quemarlos también, puesto que eran superfluos. Dicen que hay que temer a los lectores de un solo libro, e inclusive a los hombres de una sola mujer (esa sola mujer será, casi siempre, como bien supo Freud, su madre). Otros dicen que la Biblia no es un libro, sino un libro de libros, como si de alguna manera lo que dice por ejemplo el Deuteronomio se viera atemperado por lo que dice Cohélet, y viceversa. O que su mujer es más que una mujer. Es verdad que hay personas que dicen estas cosas; lo que no puedo decirte, es si esto que dicen sea verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo al tema del que digo entender un poco más, las mentiras, me gustaría insistirte en la extraña forma que pueden tomar para mezclarse con la verdad. Y es que como lector, encuentro más verdad, por ejemplo, en la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Odisea&lt;/span&gt;, plagada de mentiras, o en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Rojo y negro&lt;/span&gt;, una ficción sobre la ambición y el amor, que en muchos escritos dizque apegados a la verdad, como los que se hallan en los periódicos. De hecho, creo firmemente que para entender las más profundas verdades humanas, leer los periódicos resulta casi completamente inútil, y en cambio resulta no sólo útil sino casi imprescindible leer a Shakespeare, a Chéjov y a Kafka, aunque las obras de estos autores sean pura ficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, básicamente, lo que digo es que para entrar realmente al terreno de la verdad, es necesario aceptar también a las mentiras. No puede estudiarse a la humanidad sin reconocer el barro del que estamos hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te diré algo más, tan sólo para reforzar la idea de que no es tan fácil vivir en la verdad ni alcanzarla. Los filósofos distinguen distintos tipos de verdad, cuyo repaso puede ser útil también para aquellos que luchan por la Verdad, única, unitaria y con mayúsculas. Primero mencionan un tipo de verdad que llaman lógica o argumentativa, que tiene que ver con la verdad que se construye a partir de argumentaciones de carácter lógico. Por ejemplo, 2 + 2 = 4, o cualquier verdad a la que podríamos arribar tras una serie de análisis y conclusiones lógicas. Una verdad de este tipo no es suficiente para vivir, porque hay cantidad de ámbitos interesantes donde la lógica no puede ayudarnos en absoluto, aunque no sea tampoco un mal comienzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siguiente tipo de verdad del que nos hablan es la verdad de poder. Es decir, la verdad que efectivamente se impone en la vida diaria. Una idea puede ser mejor que otra, pero se impone la que tiene más poder detrás de sí. La verdad de poder muchas veces no tiene nada que ver con la verdad lógica. No hay que confundirlas: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Código da Vinci&lt;/span&gt; no es mejor que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Desgracia&lt;/span&gt;, de Coetzee, solamente se vende más. Los científicos pueden decirnos que hay que reducir drásticamente el consumo de combustibles como el petróleo o el carbón, y tienen la razón lógica, pero no parece que les estemos haciendo mucho caso. Se impone, incluso en forma de desperdicio, la verdad de la mayoría. Apenas tienes dos verdades y puedes ver que ya hay conflictos entre ellas. Ni siquiera Dios — si crees en Dios — se pone siempre del lado de los que tienen la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay también una verdad, no bien cómo llamarla, que es la verdad sensible, o la verdad moral: hay cosas que debemos hacer, independientemente de que sean lógicas o no, o estén favorecidas o no por el poder económico o político. Sentimos que hay una verdad humana última que nos impide hacer ciertas cosas, y que nos impulsa a hacer otras: posiblemente, no se trate de una verdad en absoluto, y no debería citarla como un tipo específico de verdad, pero el impulso moral se parece mucho al tirón de la verdad. Por eso me atrevo a señalarla, aunque a decir verdad nunca la haya leído clasificada como un tipo de verdad. No es lógico arriesgar el propio pellejo por el de otros, y menos si esto significa enfrentarse al poder, pero un impulso por hacer el bien — por la verdad moral — puede hacernos actuar en contra de la lógica y en contra del poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aún así, queda todavía espacio para otra verdad, la verdad última, la verdad esencial, la verdad ontológica, a la que no llegaremos por la vía lógica ni por la vía del poder, y posiblemente tampoco por la vía moral (creo que el libro de Job, que tú podrías ahora volver a leer, habla, entre otras muchas cosas, de esta imposibilidad de comprender con nuestra moral humana la gran verdad última). Por eso se ha dicho, con simpleza pero con sabiduría, que Dios es, o que Dios es el que es. No puede decirse mucho más acerca del misterio último de todas las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin. No quiero ponerme a hacer el trabajo de los filósofos en este momento, y veo que me he extendido demasiado en estas cosas. Resumiendo: la verdad no es tan simple como nos gustaría, y las mentiras son necesarias, aunque nos cueste trabajo creerlo. Y, la verdad sea dicha, ya he agregado demasiadas palabras a lo que seguramente tú entiendes mejor que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saluditos cordiales,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Boullosa&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-114409412651627434?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/114409412651627434/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=114409412651627434' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/114409412651627434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/114409412651627434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2006/04/carta-sobre-la-verdad-y-la-mentira.html' title='Carta sobre la verdad y la mentira para un lector de Horizonte'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-113607343543834075</id><published>2005-12-31T15:56:00.000-08:00</published><updated>2005-12-31T15:57:15.476-08:00</updated><title type='text'>Los murciélagos no son de Murcia.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;Los murciélagos son animalitos curiosos por varias razones. Primero que nada, por su fantástica asociación con los vampiros, supuestos seres humanos o espectros que acostumbrarían vestir de capa negra y que se alimentarían de sangre; seres inmortales, pálidos, colmilludos, temerosos de la luz solar — y del ajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;La palabra murciélago significa literalmente “ratón ciego”&lt;i style=""&gt; (mur caecus)&lt;/i&gt; y contiene todas las vocales de nuestro idioma. Los murciélagos están mencionados en la Biblia, en el Levítico para ser precisos, donde son clasificados erróneamente como aves. Un murciélago nativo de Tailandia es el mamífero más pequeño del mundo, y otro nativo de Honduras es de color tan blanco como la nieve (como la nieve de Guanábana, quiero decir).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;Por alguna razón que sigue intrigando a los científicos, al salir de la cueva algunas especies de murciélagos giran siempre hacia su izquierda; seguramente sería inútil repetirles que el baño queda por lo general al fondo a la derecha. Los jóvenes universitarios también se inclinan hacia la izquierda, pero la razón de esto no intriga a los científicos sino a sujetos de talante reaccionario como yo mismo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Volviendo al terreno de la leyenda, la supuesta razón de que el ajo ahuyente a los vampiros se remonta a la Edad Media, pues cuando la peste asolaba a Europa, el inocente populacho quiso creer que los vampiros serían los culpables de propagar tan horrenda enfermedad. ¿Quién no recuerda el año de 1994, cuando el “Chupacabras” fue el culpable de cuantos desmanes ocurrían en nuestro país? Los europeos del medioevo constataron que los productores y comerciantes de ajo parecían ser inmunes a la peste, o menos propensos a ella, por lo que concluyeron, de una manera casi lógica, que los vampiros temían el olor del ajo. En realidad, el ajo es un antibiótico natural y la razón por la que quienes consumían mucho ajo no se contagiaran de la peste tiene que ver con esto, y no con extrañas fobias de seres aún más extraños.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;Salvador Dalí cuenta es su repugnante &lt;i style=""&gt;Autobiografía&lt;/i&gt; que cuando era un niño encontró un murciélago medio muerto, cubierto de hormigas. Lo tomó en sus manos y lo mordió, separándolo en dos mitades.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;En un condado de Phoenix, me informan, las mujeres tienen prohibido comer ajo después de las 3 de la tarde. Han decretado allí que el sexo tiene horario y que el olor de los varones carece de importancia, o bien que no puede empeorarse. Las ciudades de Lautrec, en Francia, de Vessalico, en Italia, y de Córdoba, en España, realizan ferias del ajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;Dice José Emilio Pacheco que los murciélagos y los humanos tenemos algo importante en común: un origen cavernario, y una espantosa sed de sangre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-113607343543834075?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/113607343543834075/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=113607343543834075' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/113607343543834075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/113607343543834075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2005/12/los-murcilagos-no-son-de-murcia.html' title='Los murciélagos no son de Murcia.'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-113407533908946797</id><published>2005-12-08T12:53:00.000-08:00</published><updated>2005-12-08T12:55:39.123-08:00</updated><title type='text'>Bukowski y sus conformistas</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;; font-variant: small-caps;" lang="ES-MX"&gt;Este texto lo publiqué en el Ángel de Reforma hace  ya cierto tiempo, pero creo que sigue siendo válido en su denunicia del peor conformismo, aquel que se hace pasar por rebelde y contestatario.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Digámoslo de una vez: lo que más me desagrada de Bukowski no son sus secreciones, flatulencias y enfermedades venéreas, sino el conformismo de sus muchos lectores. Supuestamente los vómitos, pedos y gonorreas de sus libros deberían alarmarnos, molestarnos, sacudirnos, pero resulta que aquellos que podrían alarmarse, molestarse o sacudirse con su lectura son, precisamente, los que no leen a Bukowski. Y los que no encuentran esas cosas ni alarmantes, ni molestas ni sacudidoras, son, ¡ay!, sus lectores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Es muy difícil escribir libros que realmente nos violenten. Quizá hubo un tiempo en el que, para conseguirlo, haya sido suficiente con añadir al texto blasfemias y obscenidades. Pero cuando se acaba la censura, o cuando se llega a la edad adulta, dicho método no pasa de provocar, cuando mucho, diatribas como la que ahora mismo escribo. Lo cual no es tan desdeñable, pues estoy seguro de que más de un fanático podría encontrar (si realmente me leyera) algo perturbador en mis argumentos. El culto a Bukowski es tan irracional como otros cultos, y más numeroso que el culto, por ejemplo, a Salinger, que sin embargo se apuntó ya, al menos, una víctima célebre: John Lennon. Dicha irracionalidad se corresponde además con la supuesta &lt;i&gt;falta de fé&lt;/i&gt; que padecen los seguidores más &lt;i&gt;fervientes&lt;/i&gt; del culto a Bukowski: al igual que los ateos más aguerridos, no sólo creen que no creen y están dispuestos a gritarle a quien opine lo contrario, sino que lo único que les hace sentido es la total y absoluta falta de sentido. La lógica sufre cuando a un lector cualquiera le hace ilusión leer un libro cuyo mensaje último es que la ilusión es imposible. Si nada tiene sentido, ¿para qué leer a Bukowski? La única manera de defender a este escritor es negándole validez a lo que pretende decir. Aunque, como una vez me dijo en la mesa de un bar un apestoso borracho que padecía además el feo vicio de leer a Bukowski, su pretensión no era acabar con la lógica sino, sencillamente, mearse encima de ella. ¡Cómo se extraña, entonces, a un escritor como Cioran, cuyas razones pueden ser exasperantes o desoladoras, pero siempre deslumbrantes! Cioran decía más en un par de líneas que Bukowski en siete novelas: “La tristeza es un apetito que ninguna desgracia satisface.” “Sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;No estoy diciendo que la literatura de Bukowski sea un montón de palabrotas juntas y ya. Hay que reconocer que este escritor se esfuerza por ofrecer un retrato fidedigno e interesante de la escoria de la sociedad. Pero ni siquiera en la elección de la escoria de la sociedad me parece que haya atinado plenamente. Sus personajes suelen ser sujetos que pueden darse el lujo de no trabajar y continuar bebiendo y drogándose, escritorzuelos, prostitutas, apostadores fracasados, etc., que comparten finalmente una serie de privilegios y una visión sumamente negativa de la sociedad norteamericana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Me dicen que el mismo Bukowski se retrató a sí mismo en la figura de uno de sus personajes más socorridos, un tal Henri Chinaski, imaginario beodo que vive permanentemente frustrado, derrotado, desolado. Cosa harto curiosa, pues Bukowski gozó en su larga vida de fama considerable y de éxito y dinero más que suficientes. ¡Cuánto darían los lectores de Bukowski por escribir al menos un guión para una película de Hollywood, protagonizada por Mickey Rourke, como hizo su Maestro! ¡Cuánto darían por ver publicadas y traducidas a distintos idiomas hasta sus ocurrencias más banales, como le pasó a su Maestro! ¡Cuánto más por darse el lujo de beber y drogarse implacablemente y vivir hasta los 74 años, cobijados por una turba de fieles seguidores, felices de pagarles los tragos, como le pasó a su Maestro!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;En alguna ocasión, Bukowski declaró, orgulloso, que había escrito su primer poema a los 35 años. Esto, y no su escatología (más ligera, por cierto, que la que se halla en ciertas cartas de Joyce o de Mozart), debería provocar cuando menos dudas acerca de sus presuntas bondades o maldades. ¿Un poeta que nunca se enfrentó al fracaso poético en la adolescencia? Mmmh.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;El problema de quienes defienden a Bukowski es como el de quienes promueven su suicidio: si fueran congruentes, ya no estarían con nosotros. (Por cierto, Cioran decía “¿No es inelegante abandonar el mundo que tan gustosamente se ha puesto al servicio de nuestra tristeza?” “Sólo se suicidan los optimistas, los optimistas que ya no logran serlo. Los demás, no teniendo ninguna razón para vivir, ¿por qué la tendrían para morir?”)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Desde luego, la experiencia humana es muy vasta y la literatura tiene el destino manifiesto de expresarla en todas sus variantes. Hay libros maravillosos acerca de alcohólicos (pienso súbitamente en &lt;i&gt;La leyenda del santo bebedor&lt;/i&gt; de Joseph Roth y en &lt;i&gt;Silenciosa sirena&lt;/i&gt; de Jorge López Páez), y si habláramos de libros sobre personas fracasadas o extraviadas en la vida, no terminaríamos nunca. No se trata de menoscabar el derecho de un selecto grupo social a exhibir sus cuitas en libros cuyo volumen de ventas hace que los vendedores de libros (yo fui uno de ellos y pasé por lo mismo) se sonrojen cuando oyen decir que son libros para marginados o para &lt;i&gt;outsiders&lt;/i&gt;; no se trata tampoco de impedir que la sordidez se codee con la belleza, pues como diría Rilke, ésta es apenas el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar; sino de reinstaurar en el lugar que le corresponde a la literatura que realmente conmueve, a la que realmente sacude, violenta, siembra dudas, provoca emociones y reflexiones. Si continuamos leyendo únicamente para confirmar puntos de vista que teníamos antes de comenzar a leer (como por ejemplo: “la vida es una mierda”, o “los males del mundo son culpa de EUA” o “la burguesía es un asco”), tal y como hacen la mayoría de nuestros pocos lectores, estamos desperdiciando nuestro tiempo y la oportunidad de que la lectura expanda nuestros horizontes e ilumine, siquiera un poquito, las cimas y los abismos de nuestra humanidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Como dije antes, al escribir en contra de la lectura de Bukowski sé que me enfrento a un culto, y que esto (y no escribir las palabras caca o verga) es lo que resulta realmente peligroso. De la misma manera, los que acuden al Zócalo a gritar ¡Viva la Revolución! o ¡Arriba el EZLN!, con ganas de vivir una experiencia peligrosa, deberían probar el método contrario, gritando ¡Muera la Revolución! o ¡Abajo el EZLN! en ciertos rincones contestatarios de la UNAM. Quienes esperan verse impactados leyendo al “rebelde” Bukowski, deberían ponerse a leer los libros de un burócrata llamado Franz Kafka que supo que el infierno no está en las cantinas sino en la condición humana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Como ya me veo, otra vez, vilipendiado por reaccionario y elitista, vuelvo mejor a mis peligrosos libros… no, no son las obras de Lenin, ni las “valientes” confesiones de Paulo Coelho, ni los fulminantes párrafos de la Gaceta Parroquial del PRD, ni &lt;i&gt;Tus zonas erróneas,&lt;/i&gt; ni &lt;i&gt;Manual de Constelaciones&lt;/i&gt; ni ninguno de los que conforman la abundante literatura del conformismo profundo. Mis peligrosos libros, los que me sacuden, me violentan, me alteran, son mis clásicos, mi Cervantes, mi Biblia, mi Chéjov, mi. Éstos son los libros que me llenan de dudas, de vitalidad, de luces y sombras, los libros que me provocan escalofríos, iluminaciones, risa y llanto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-113407533908946797?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/113407533908946797/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=113407533908946797' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/113407533908946797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/113407533908946797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2005/12/bukowski-y-sus-conformistas.html' title='Bukowski y sus conformistas'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-113251941751511566</id><published>2005-11-20T12:37:00.000-08:00</published><updated>2005-11-20T12:43:37.540-08:00</updated><title type='text'>My China Doll</title><content type='html'>No sé muy bien si esto pertenece a este blog o a &lt;a href="http://civilidad.blogspot.com"&gt;Mis berriches civiles...&lt;/a&gt;. Pero lo dejo también aquí, porque me han reclamado, y con razón, que no he movido mucho este blog últimamente. Estén pendientes, que habrá muchas cosas muuuy pronto, lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_________________________________________________________ &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Hace un par de años, me llegó un correo del agregado cultural de México en China convocando a mexicanos a viajar a China como maestros de español. En principio, preferían egresados de la carrera de español, o de historia de México, o de cualquier otra, o en general cualquier persona que hablara español y conociera bien nuestro país. El sueldo no era estupendo (como mil dólares al mes, si mal no recuerdo), pero todos los gastos de alimentación y de hospedaje estaban cubiertos por la Universidad de (no me acuerdo qué ciudad). El trabajo consistía en enseñar a los alumnos español, así como ideas y costumbres mexicanas. Parece algo inocente, pero el conocimiento nunca lo es. No por nada, cuando los gringos invadieron México, traían como libro para guiarse y entender al enemigo &lt;i style=""&gt;History of the Conquest of Mexico&lt;/i&gt; de William H. Prescott.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;Hace unas semanas leí una nota acerca de una protesta de estudiantes mexicanos o de origen mexicano en una Universidad estatal de Estados Unidos. Lo curioso de la nota supuestamente era el método elegido por los alumnos: “secuestrar” todos los libros de la biblioteca de la Universidad. La demanda parecía muy lógica: que la Universidad abriera más espacios para los estudios “hispanos”. Los hijos de México, el país exportador de mano de obra barata más grande del mundo (superando con sólo 100 millones de habitantes incluso a China, que tiene 1,300 millones), exigían estudiarlo más allá de sus fronteras. Podemos, sin embargo, sospechar que lo que en realidad exigían era &lt;i style=""&gt;no&lt;/i&gt; &lt;i style=""&gt;estudiar&lt;/i&gt; asuntos de otros países, como por ejemplo aquel en el que vivían y que de pasada los estaba educando. No contentos con emigrar del país del secuestro (de personas), inflingían a quienes menos se lo merecen (los libros) una dosis de nuestro propio chocolate.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Unos años antes de que Colón llegara al continente americano, los chinos tenían una flota mucho más numerosa y avanzada. ¡Sus barcos tenían incluso varios pisos! Llegaron, por ejemplo, a África. Pero estaban convencidos de que, en realidad, no valía la pena descubrir nada porque ellos eran no sólo la máxima potencia económica y tecnológica del mundo (y muy posiblemente lo eran), sino de que China era el centro del Universo, en el que todo era abundante y lograba la mayor perfección. ¿Qué sentido tenía conquistar o saquear otras naciones? Sólo viajaban para llevar noticias al resto del mundo acerca de su propia grandeza. En África encontraron jirafas — y jirafas no había en China. Sólo atinaron a explicarse que, seguramente, ese animal fantástico y de cuello más bien exagerado había sido soñado previamente por el Emperador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;          &lt;/span&gt;A los pocos años, hubo una crisis económica, se desataron toda suerte de disturbios y la gran flota del Emperador fue destruida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;         &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;La Presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias de San Cristóbal de las Casas viajó recientemente a Estados Unidos y se encontró con que una tienda departamental vende artesanía “chiapaneca” hecha en China. Se quejó asimismo de que los turistas que llegan a Chiapas nos compran gato por liebre pues mexicanos inescrupulosos les venden artesanía guatemalteca como si fuera chiapaneca (big difference). Como conclusión, la señora Presidenta advierte que tenemos que defender lo que es nuestro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Y a eso voy. La idea misma de “defender” la cultura me parece más bien estúpida. Muchas buenas almas se imaginan que yo mismo me dedico a “defender” la cultura, cuando lo importante es hacerla atacar. Los chinos que quieren aprender de México — porque saben que hay que conocer al cliente — no están defendiendo a China: la están poniendo al ataque. Los mexicanos que viven en Estados Unidos y se quieren defender como mexicanos no están conquistando más que su propia ignorancia. Los chinos del siglo XVI cayeron en un error garrafal: el de negarse a aprender del mundo, porque como China no había dos. (Si “creerse mucho” cuando se es mucho es un error grave, imagínense el tamaño del error cuando nos “creemos mucho” siendo tan poquito.)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Franklin Gothic Demi&amp;quot;;" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;México no debería defenderse: debería ponerse al ataque. ¿Pero quién está estudiando a los chinos, o a los gringos, o a los japoneses? ¿Sabemos algo acerca de Canadá, por ejemplo, aparte de que es nuestro socio en el TLC? En el juego de la vida, los que aprenden más acerca de los demás llevan todas las de ganar. Mientras tanto, como niños pequeños, seguiremos aquí sufriendo con intensidad, regodeándonos en nuestras infinitas penalidades, lamentando todo tipo de vejaciones, protagonizando todos los dramas como víctimas esenciales, porque como México no hay dos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-113251941751511566?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/113251941751511566/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=113251941751511566' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/113251941751511566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/113251941751511566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2005/11/my-china-doll.html' title='My China Doll'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-112983363450506609</id><published>2005-10-20T11:40:00.000-07:00</published><updated>2005-10-31T14:09:16.003-08:00</updated><title type='text'>Libros de texto: versos de ídem.</title><content type='html'>&lt;div class="Section1"&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Hoy quiero recordar los siguientes versos, que he empleado al escribir un texto que me pidió una editorial para un libro de secundaria. ¿Por qué los libros que usan en las escuelas son llamados en México "libros de texto"? ¿Para diferenciarlos de los libros con dibujitos? Misterio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;br /&gt;De Carlos Pellicer:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Hay azules que se caen de morados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;br /&gt;De Virgilio:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Iban obscuros por la noche solitaria,&lt;br /&gt;          entre las sombras.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;      &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;De Octavio Paz:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Un gato cruza el puente de la luna.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;De Jaime Sabines:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Suenas como la pata de la paloma al quebrarse.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;br /&gt;De Baltasar del Alcázar:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: 36pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Tres cosas me tienen preso&lt;br /&gt;      de amores el corazón:&lt;br /&gt;      la bella Inés, el jamón&lt;br /&gt;      y berenjenas con queso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;La editorial me había pedido un texto de 5 cuartillas sobre la televisión cultural, pero me pareció que ningún chamaco, por mal que se porte, amerita leer 5 cuartillas sobre un tema tan árido, así que mejor escribí acerca de estos versitos y otras cosas que me parecieron, digamos, más frescas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-112983363450506609?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/112983363450506609/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=112983363450506609' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112983363450506609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112983363450506609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2005/10/libros-de-texto-versos-de-dem.html' title='Libros de texto: versos de ídem.'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-112880510033854678</id><published>2005-10-08T13:58:00.002-07:00</published><updated>2005-10-10T20:46:16.793-07:00</updated><title type='text'>El realismo bien vale un insomnio...</title><content type='html'>&lt;div class="Section1"&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;El escritor – y conde – León Tolstoi sabía que un novelista ambicioso debe ponerse en los zapatos de muchas otras personas. No era extraño que se vistiera suciamente y saliera a dar vueltas por los barrios bajos. Tolstoi también se alistó en el ejército con el puro afán de conocer, tan de cerca como le fuera posible, ese extremo humano: la guerra. Su obra &lt;i&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La guerra y la paz &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;no se basa en otros libros, sino en lo que Tolstoi pudo ver con sus propios ojos. Se cuenta que era tanto el afán de realidad que quería imprimir a sus novelas, que decidió viajar a Francia para obligarse a sí mismo a presenciar una ejecución en guillotina.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;Si uno se paseaba en el París de los años candentes que siguieron a la Revolución Francesa, no era difícil presenciar una de estas ejecuciones. La guillotina se volvió tan popular, que su imagen se grabó en vajillas y se bordó en cojines. Incluso se vendían guillotinas en miniatura, para que los niños decapitaran ratones. Las familias francesas de aquellos años no tenían nada que envidiar a los Locos Adams.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;Volviendo a Tolstoi, el escritor consiguió ver una decapitación tal y como lo había planeado, y después del cruel y público espectáculo, pasó varios días sin dormir. Pero aquel realismo, bien valía un insomnio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-112880510033854678?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/112880510033854678/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=112880510033854678' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112880510033854678'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112880510033854678'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2005/10/el-realismo-bien-vale-un-insomnio.html' title='El realismo bien vale un insomnio...'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-112880509962098660</id><published>2005-10-08T13:58:00.001-07:00</published><updated>2005-10-10T23:34:23.226-07:00</updated><title type='text'>El flaco, la vieja y el árbol.rtf</title><content type='html'>&lt;div class="Section1"&gt;      &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;Arthur Stanley Jefferson, mejor conocido como Stan Laurel, mejor conocido como el Flaco de El Gordo y el Flaco, nació en 1890 y murió en 1965. Permanece con nosotros sólo a través de sus películas, acaso inmortales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;En Rusia, cerca de Leningrado, vive todavía una mujer que también nació en el año de 1890. Su nombre es María Strelnikova y recibe una pensión decretada especialmente para ella por el Presidente Vladimir Putin (Putin es palabra grave, no aguda; no enuncio una regla ortográfica, sino de buen gusto). Esta mujer sobrevivió a un campo nazi de prisioneros, a la guerra, al stalinismo y al hambre, y sobrevive a su propia edad: 115 años. Es, posiblemente, la mujer más anciana sobre la tierra.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;        &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;Sin embargo sus años parecen pocos comparados con la edad de muchos personajes longevos de la Biblia; el más famoso de todos ellos, Matusalén, abuelo de Noé, murió a la tierna edad de 969 años, poco antes del Diluvio Universal.&lt;br /&gt;Pero incluso la edad de estos personajes no es nada comparándola con la edad de algunos árboles. Se ha identificado un árbol en California, cuyo paradero es mantenido en secreto para su protección, que está vivo desde hace cuatro mil setecientos años.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;Volviendo al Flaco, es decir a Arthur Stanley Jefferson, es decir al Flaco de el Gordo y el Flaco, apenas logró sobrevivir a un cambio que acabó con muchos otros actores del cine mudo: el cambio al cine parlante, al cine hablado tal y como lo disfrutamos hoy en día. Aunque la edad de María Strelnikova, la longevidad de los personajes bíblicos, la supervivencia de ciertos árboles y las propias películas del Gordo y el Flaco nos puedan dejar, por qué no admitirlo, como a las viejas películas, mudos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-112880509962098660?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/112880509962098660/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=112880509962098660' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112880509962098660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112880509962098660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2005/10/el-flaco-la-vieja-y-el-rbolrtf.html' title='El flaco, la vieja y el árbol.rtf'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-112880509820602150</id><published>2005-10-08T13:58:00.000-07:00</published><updated>2005-10-10T23:36:06.130-07:00</updated><title type='text'>El barón de las mentiras</title><content type='html'>&lt;div class="Section1"&gt;             &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;El mentiroso más famoso de la historia universal probablemente sea el barón Münchausen. Su fama, como la del ex–presidente Clinton, que sin duda está también entre los mentirosos más eminentes, es bastante injusta. Karl Friedrich Hieronymus Freiherr von Münchausen fue un oficial de caballería nacido en Prusia en el siglo XVIII. Sirvió en el ejército ruso y peleó, como era costumbre entonces, en contra de los turcos, pues Turquía representaba una gran amenaza militar para Europa. Cuando el honesto barón se retiró de la milicia, le gustaba reunir a sus amigos para contarles sus aventuras, con tan mala suerte que su fama corrió y acabó en las manos de distintos escritores, ellos sí grandes mentirosos, que se encargaron de exagerar hasta grados francamente incongruentes las ordinarias hazañas del buen barón Münchausen.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Para colmo, en la segunda mitad del siglo XX, los médicos dieron el nombre del barón a un extraño síndrome que consiste en fingir todo tipo de enfermedades para lograr ser operado quirúrgicamente decenas e incluso cientos de veces. Los enfermos del síndrome de Münchausen falsifican su identidad, mienten respecto a su condición y fingen toda clase de síntomas, para lograr que médicos inexpertos, o codiciosos, los operen. Algunas veces, se laceran o se provocan fiebres o se lastiman de algún modo para lograr que sus mentiras sean más verosímiles, y las más de las veces se presentan en las salas de urgencias de los hospitales, durante la noche, buscando engañar al personal médico con increíbles historias que les abren las puertas sanguinolentas del quirófano. Imposible no pensar en aquellos que suponen que el Paraíso les abrirá sus puertas, que imaginan también manchadas de sangre, por mediación de su mentiras.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Se han registrado casos de individuos con más de doscientas operaciones, completamente innecesarias, que obtienen uno de los más extraños placeres que puedan imaginarse. Nadie sabe bien por qué se comportan así los enfermos de este síndrome; lo único que sabemos, es que el barón Münchausen, el auténtico, no merece tan injusta reputación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-112880509820602150?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/112880509820602150/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=112880509820602150' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112880509820602150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112880509820602150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2005/10/el-barn-de-las-mentiras.html' title='El barón de las mentiras'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-112845065563503940</id><published>2005-10-04T11:30:00.000-07:00</published><updated>2005-10-04T11:47:29.556-07:00</updated><title type='text'>Papiros para la basura nuclear</title><content type='html'>&lt;div class="Section1"&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;De acuerdo con la Agencia Británica de Energía Nuclear, los egipcios serán la referencia indispensable a la hora de disponer de la basura nuclear.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt; La energía nuclear es más barata y más limpia que el petróleo y el carbón, pero tiene dos grandes desventajas: el riesgo de un accidente, que puede ser catastrófico, y los residuos que genera. La basura nuclear puede ser peligrosa durante cientos de miles de años, y tiene que resguardarse en lugares inaccesibles y seguros a lo largo de todo ese tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt; Pero si los ingenieros de hoy van a dejar documentos explicando cómo han guardado esa basura nuclear para que los consulten las generaciones futuras, no deben escribirlos simplemente en formato digital. Dentro de sólo diez o quince años, los programas de cómputo habrán cambiado totalmente, por lo que no será fácil hallar computadoras que lean archivos de miles de años de antigüedad. Los libros comunes se echan a perder, e incluso las lujosas ediciones pueden arruinarse en cien o doscientos años. Así que hay que pensar en otra cosa. Los ingenieros han recurrido a los egipcios, porque sus papiros han sobrevivido al desgaste del tiempo hasta por cinco mil años.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt; Así que las instrucciones acerca de cómo se están guardando actualmente los residuos nucleares se escribirán tomando como modelo el papiro egipcio, e imitando las condiciones de humedad y empaque que permitieron a los más antiguos documentos egipcios perdurar hasta nuestros días.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt; La civilización egipcia sigue asombrándonos. Y no sólo por su magnífica belleza y sus truculentas costumbres. Uno de los poemas que se escribieron en esos papiros de miles de años de antigüedad dice lo siguiente:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;              &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;            Ojalá pudiera ser yo&lt;br /&gt;el espejo en que te miras,&lt;br /&gt;para que me miraras todos los días.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Ojalá pudiera ser yo&lt;br /&gt;tus vestidos,&lt;br /&gt;para que me llevaras contigo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Ojalá pudiera ser el agua&lt;br /&gt;en que bañas&lt;br /&gt;tu cuerpo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;Ojalá pudiéramos permanecer como permanecen estos versos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="" lang="ES-MX"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-112845065563503940?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/112845065563503940/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=112845065563503940' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112845065563503940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112845065563503940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2005/10/papiros-para-la-basura-nuclear.html' title='Papiros para la basura nuclear'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-112815609531315929</id><published>2005-10-01T01:41:00.000-07:00</published><updated>2005-10-01T01:53:24.410-07:00</updated><title type='text'>La rosa es sin por qué...</title><content type='html'>&lt;div class="Section1"&gt;      &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;La rosa es el símbolo de la belleza porque es hermosa, porque está rodeada de espinas y porque es lo suficientemente efímera como para recordarnos que la belleza es así: breve y rodeada de peligros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;La belleza posiblemente no tiene historia, pero la rosa sí. Surgió en la Tierra hace cuarenta millones de años, lo que no es mucho en comparación con otras plantas, aunque sí es mucho para, por ejemplo, esperar a alguien bajo la lluvia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;La rosa silvestre es llamada &lt;i&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Rosa canina&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, acaso porque sus espinas recuerdan los colmillos de un perro, acaso porque durante algún tiempo se pensó que esta rosa era un remedio contra la rabia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;Los griegos y los romanos sentían la fascinación por las rosas. De hecho, las rosas fueron una de las principales importaciones de los romanos, que las traían de África, a través del mediterráneo. La rosa era apreciada sobre todo por su belleza, pero también se la empleaba para elaborar cosméticos y remedios medicinales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;En los primeros tiempos del cristianismo, la rosa fue demonizada y prácticamente prohibida. Los primeros creyentes la asociaban con el amor carnal y con funestos ritos paganos. No fue sino hasta el siglo IV, cuando comenzó el culto a la Virgen María, que la rosa pasó a representar también la pureza y la belleza celestiales, así que comenzó a ser cultivada dentro de los monasterios, para solaz de solitarios monjes y monjas. Al paso de los siglos, la rosa se independizó de la Virgen para volver a representar la pasión erótica, y no es casual que la amante de Napoleón, Josefina, fuera una de las grandes cultividoras de esta flor; de hecho, Josefina se volvió la más grande coleccionista de rosas de su época. Había casi doscientas variadades en su jardín, incluidas muchas que venían de la odiada Inglaterra, país que mantenía un férreo bloqueo económico contra Francia, pero que no impidió el paso magnífico de sus rosas y rosales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;El poeta Angelus Silesius sentenció:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 72pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt;La rosa es sin por qué,&lt;br /&gt;florece porque florece.&lt;br /&gt;No se preocupa por ella  misma,&lt;br /&gt;y no desea ser vista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Franklin Gothic Demi;font-size:100%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  lang="ES-MX" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-112815609531315929?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/112815609531315929/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=112815609531315929' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112815609531315929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112815609531315929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2005/10/la-rosa-es-sin-por-qu.html' title='La rosa es sin por qué...'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-112810604128006533</id><published>2005-09-19T11:43:00.000-07:00</published><updated>2005-09-30T11:47:21.290-07:00</updated><title type='text'>El centro de la Tierra, paisajista atroz...</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;" lang="ES-MX"&gt;El terremoto de 1985 sacudió a la sociedad mexicana y a su gobierno, y cambió efectivamente el paisaje civil de nuestro país. En realidad, los terremotos han contribuido a lo largo de millones y millones de años a cambiar el paisaje de nuestro planeta, y a moldear la vida tal y como la conocemos.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="font-family: trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;" lang="ES-MX"&gt;Lo mismo que las explosiones volcánicas, los terremotos son una manifestación más o menos violenta del incandescente centro de la Tierra.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;" lang="ES-MX"&gt;Independientemente de cómo lo imaginara Julio Verne, el centro de la tierra resulta bastante inhóspito y, por sus altísimas temperaturas y cambios de humor, también bastante peligroso. Es tan inaccesible que ha sido más fácil para el hombre enviar objetos a los confines del sistema solar, que colocarlos en el centro de su propio planeta. Y sin duda llegaremos antes a Marte que al centro de la tierra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;" lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Pero a ese inmenso poder de destrucción debemos también la vida humana con todos sus afanes y misterios. Basta con imaginarnos qué pasaría si la Tierra no tuviera en su centro ese magma caprichoso y voluble: su superficie sería entonces casi completamente plana, como una cancha de futbol, o más bien como el piso de una alberca, pues considerando la cantidad de agua y de tierra que existe en nuestro mundo, de no ser por las irregularidades de su corteza, la superficie del planeta estaría permanente inundada por unos 4 kilómetros de agua.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p style="font-family: trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;" lang="ES-MX"&gt;Los terremotos nos causan justificado pavor. Pero no debemos olvidar que también la Tierra, como pudo haber dicho el filósofo francés Blaise Pascal, tiene extrañas razones que la razón desconoce.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-112810604128006533?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/112810604128006533/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=112810604128006533' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112810604128006533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112810604128006533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2005/09/el-centro-de-la-tierra-paisajista.html' title='El centro de la Tierra, paisajista atroz...'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15317576.post-112374668618419984</id><published>2005-08-11T00:45:00.000-07:00</published><updated>2005-10-01T01:32:26.936-07:00</updated><title type='text'>Errare nobelum est...</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;Todos los domingos escribo una nota para el programa y siempre que puedo escribo una nota extensa primero, aunque sé que la nota al aire debe ser muy pequeña. Para comenzar mis apuntes en este blog, transcribo a continuación una nota que escribí sobre los errores del Nobel, tal y como &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;no &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:trebuchet ms;" &gt;pudo aparecer hace unos días en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Domingo 7.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Errare Nobelum est...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;p  style="font-weight: bold;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:12;"&gt;Sólo dos portugueses han obtenido el Premio Nobel: en literatura, el escritor José Saramago en 1998, y en medicina el Doctor Egas Moniz, en 1950.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p  style="font-weight: bold;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:12;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;El premio a José Saramago, para quien 50 mil personas unidas en una manifestación no pueden estar equivocadas, y quien afirmó que le hacía el amor a su joven esposa con la mente, no hace sentido discutirlo, pero el premio al Doctor Antonio de Egas Moniz es uno de los más extraños que haya otorgado la fundación creada por el dinamitero y filántropo Alfred Nobel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p  style="font-weight: bold;font-family:trebuchet ms;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:12;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Antes de dedicarse a la medicina, el doctor Antonio Caetano de Abreu Freire Egas Moniz fue embajador de su país en España y Ministro de Asuntos Exteriores de Portugal. Pero su fama equívoca se debe a que es considerado el pionero de la moderna lobotomía. Gracias a él, se empleó para tratar un amplio número de problemas siquiátricos, que hoy se controlan con pastillas más o menos inocuas. Sus lobotomías causaron estragos permanentes en personas que probablemente sólo estaban deprimidas o necesitaban equilibrar sus endorfinas. Varios médicos norteamericanos se encargaron de popularizar estas lobotomías, y cientos de miles de ellas se practicaron en todo el mundo durante la década de los 50, antes de que los médicos y la sociedad reconocieran tanto la inutilidad de la cirugía como su brutalidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;             &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 36pt; font-weight: bold;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:12;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;El procedimiento quirúrgico implicaba, primero, taladrar el cráneo del paciente, lo que requería de una considerable fuerza física y de instrumentos punzo cortantes que, de hecho, habían sido diseñados originalmente para picar duros bloques de hielo. Una vez perforado el cráneo, el cirujano seccionaba lo que le parecía un conjunto de nervios cerebrales que, supuestamente, no deberían estar unidos. Este método se llamaba, en la jerga médica, el despepitador de manzanas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 36pt; font-weight: bold;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:12;"&gt;En 1949, Paul Hermann Müller había recibido el premio Nobel por su descubrimiento del DDT, que hoy es considerado, casi unánimemente, una amenaza para la salud y la ecología. Pero al menos el DDT sirvió en su momento para salvar millones de vidas humanas, al impedir el tifus y la malaria. No puede decirse lo mismo de las lobotomías del Dr. Egas Monis, cuyas buenas intenciones están fuera de duda, por lo que tampoco debe comparársele con el Doctor Mengele, quien por cierto moriría nadando en una alberca en otro país de habla portuguesa: Brasil.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 36pt; font-weight: bold;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:12;"&gt;No son éstos los únicos errores de la fundación Nobel. En 1926, por ejemplo, el biólogo danés Johannes Fibiger recibió el premio por su descubrimiento de que un pequeño parásito, el &lt;i&gt;Spiroptera neoplastica&lt;/i&gt;, era la causa del cáncer de estómago en las ratas de su laboratorio. Pero un grupo de científicos demostró más tarde que las ratas de Fibiger habían muerto de tumores causados por la falta de vitaminas. (Y es que la comida es muy mala en los laboratorios, casi tanto como en los hospitales.)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 36pt; font-weight: bold;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:12;"&gt;En el ámbito de la literatura, los aciertos de la Academia Sueca nunca podrán reparar lo que es su más craso error: el de no conceder el premio Nobel a Jorge Luis Borges. En cambio, se lo otorgaron a autores como Benavente, Mistral, Echegaray, o Cela, con quienes el olvido tiene una cita permanente y muy posiblemente definitiva.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15317576-112374668618419984?l=pabloboullosa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/feeds/112374668618419984/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15317576&amp;postID=112374668618419984' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112374668618419984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15317576/posts/default/112374668618419984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pabloboullosa.blogspot.com/2005/08/errare-nobelum-est.html' title='Errare nobelum est...'/><author><name>El otro, el mismo...</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16820697110762897820</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_txvYshNFYNA/TGXzgYNgDEI/AAAAAAAAAGA/eTgJYPNfk-Q/S220/Bo+y+periquitos.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
